Autor: Miguel Ayuso
¿Por qué eligió estudiar Ingeniería Aeronaútica?
Con once años tuve un profesor que me enseño a tratar de entender las matemáticas y me demostró que con ese procedimiento no se me iban a olvidar las matemáticas e iba a disfutar con ellas. Salvo ese profesor nunca tuve profesores de calidad en ciencias, pero si los tuve en letras. Cuando terminé el Bachiller no tenía tan claro a que dedicar mi actividad. Elegí la ingeniería porque me resultaban mucho más fáciles las matemáticas que las ciencias humanas.
No fue vocacional…
No. Elegí Ingeniería Aeronaútica por el reto que presentaba y por la fascinación que producen los aviones para todos los muchachos.
Hay alumnos que se plantean estudiar una ingeniería pero se echan atrás por su dificultad y el tiempo que exigen. ¿Qué les diría?
Nada hay verdaderamente útil que se pueda conseguir sin esfuerzo. Obviamente para conseguir adquirir los conocimientos que le van a facilitar el desarrollo de su carrera profesional, y que van a hacer que disfrute con su trabajo, se necesita un esfuerzo. El resultado de ese esfuerzo se traduce en una formación que es una capacidad de abordar problemas variados y analizar lo que está ocurriendo, los fenómenos que uno observa. Esa formación se utiliza en todo tipo de actividades. No se pierde el tiempo por hacer este esfuerzo.
Usted es una autoridad mundial en el campo de la combustión. ¿Qué es lo que estudian ustedes?
El hombre conoce el fuego, que es la manifestación directa de la combustión, desde hace medio millón de años. Hubo que esperar a Lavoiser para saber que el fuego es una traducción de la combustión, y que ésta es una combinación de una parte del aire, el oxigeno, con los combustibles. La humanidad había utilizado durante medio millón de años la luz y el calor que producía la combustión, pero nunca había aprovechado la energía que genera para producir trabajo. En esa misma época se empezó a aprovechar el vapor de agua que se genera con la combustión, con la máquina de vapor. Desde entonces la combustión se utiliza en todo tipo de máquinas y es la fuente del 84% de la energía que utilizamos. Esto implica también efectos negativos, principalmente la emisión de dióxido de carbono.
¿Cómo podemos reducir el uso de los combustibles fósiles?
La primera obligación que tenemos todos es reducir el consumo. Además hay que aumentar el rendimiento de las transformaciones químicas de los combustibles. Ese rendimiento es muy bajo, sólo se aprovecha un 25% de la energía química que tienen los combustibles.
Hablamos a menudo del fin de los combustibles fósiles. ¿Hasta que punto está cercano su fin?
El fin es muy cercano. Las reservas que se conocen de petroleo, y no es tan fácil que esa cifra aumente, son 140.000 millones de toneladas. Se consumen 4.000 millones al año. De manera que al ritmo al que vamos el petroleo se terminará en 40 o 50 años. Los combustibles fósiles que estamos quemando tardaron 300 millones de años en producirse y vamos a acabar con ellos en 200 años.
¿Dónde cree que está la alternativa al petroleo?
La alternativa está en la energía nuclear. En España la contribución de la energía hidroelectrica en el consumo eléctrico es muy importante, pero no tiene más posibilidades de desarrollo. La energía eólica también tiene sus limitaciones, en primer lugar por su variabilidad, depende de que haga viento. La energía solar tiene futuro, pero de momento la producción de siliceo es muy costosa. Por otro lado el uso de los biocombustibles es muy atractivo en principio, pero tiene muchos inconvenientes. Las plantas hacen lo contrario de la combustión, con la ayuda de la energía del sol transforman el CO2 que recogen de la atmósfera. Las plantas absorben dióxido de carbono y si las quemamos lo devuelven a la atmósfera y recuperamos esta energía. El inconveniente es que para cultivar los biocombustibles hay que gastar más energía en todo el proceso y puede resultar contraproducente.
La energía nuclear, asociada a la fisión, presenta una resistencia a su uso por el miedo que se tiene a los accidentes. Miedo que se debería contraponer con lo que puede resultar de continuar con la contaminación que genera la combustión. Creo que hay una religión antinuclear. Los problemas no se pueden resolver adoptando filosofías acientíficas.
Desde hace 50 años se está pensando en desarrollar la energía de fusión nuclear controlada. Es el futuro.