Autor: Miguel Ayuso
¿Por qué decidió dedicarse al periodismo?
Yo tenía una vocación desde los doce años. Mi padre quiso que estudiara Ingeniería Técnica Electrónica, lo hice, terminé mis estudios, pero en cuanto pude ingresé en la Escuela de Periodismo. Es realmente muy vocacional.
Usted tiene tres carreras. ¿De donde ha sacado el tiempo?
Primero porque tengo muchos años. Estudié la diplomatura de Ingeniería Técnica Electrónica, después la licenciatura de periodismo y después Sociología, pero empecé en París, lo deje por razones profesionales, después volví. Al final entré directamente en un Doctorado y lo intente tres veces, pero trabajando en Antena3 no pude acabar la tesis. Sólo cuando lo dejé pude acabar el Doctorado. Lo terminé con 50 años. No soy el repelente niño Vicente, simplemente tengo curiosidad intelectual y voluntad de seguir informándome.
Muchos estudiantes de periodismo están descontentos con los contenidos que se dan en su carrera. ¿Cómo serían sus estudios ideales de Periodismo?
Yo creo que hay una distancia excesiva entre lo que enseñan en las facultades y lo profesional. Debería haber muchos más periodistas en ejercicio enseñando en las facultades y también sería bueno que los profesionales pasaran mucho más por la universidad. La carrera es excesivamente teórica y sus enseñanzas son de muy difícil aplicación.
De los tres medios en los que ha trabajado, prensa, radio y televisión ¿Con cual se queda?
A mi me gusta la comunicación siempre, no sólo en esos tres medios. He hecho cosas en Internet también y doy muchas conferencias. Me gusta la comunicación en todas sus facetas y no me importa cual de ellas sea. Estuve un tiempo en Hora 25 en la Ser y he tenido varias etapas televisivas en TVE, Antena3 y las autonómicas.
¿Qué opina de las entrevistas a gente como Julián Muñoz o Luís Roldan?
Nosotros como academia no tenemos una posición fijada. Lo que si decimos es que cuanto más rigor más credibilidad. El tema del dinero de por medio desvirtúa el concepto que se tiene de estas cosas. Es preferible que no haya dinero de por medio. Me creo mucho más una entrevista en la que alguien no ha recibido dinero que una entrevista en la que sabemos que el entrevistado está ahí por un contrato.
¿Qué opina de hacer entrevistas a gente con cuentas pendientes con la justicia?
Creo que hay que definir cada una de las situaciones. Yo en un momento determinado entrevisté a Rafael Vera dos días antes de entrar a la cárcel. No hubo dinero de por medio y era una situación totalmente distinta. No hay que dramatizar las cosas. Lo más importante es que los periodistas sepan que la pérdida de credibilidad conduce a un retroceso profesional.
¿Cree que los medios son realmente capaces de autorregularse?
Los periodistas estábamos en los primeros puestos de las profesiones más respetadas y ahora estamos en los últimos. Algo habremos hecho mal. Cualquier recurso, y no sólo legislativo, sin imposición. La autorregulación es importante para recuperar el prestigio perdido. Por los excesos cometidos, obviamente no por todos, hemos ido hacia atrás. Necesitamos una seria reflexión sobre las condiciones del ejercicio profesional.
Visto en las últimas elecciones estadounidenses, ¿qué podemos aprender de su periodismo?
Tenemos que aprender que cuando un medio de comunicación miente deliberadamente y se comprueba que ha sido así esa persona tiene que salir de la profesión y dimitir. En este país hay medios de comunicación que desgraciadamente emprenden campañas por su cuenta y a la hora de la verdad aquí no dimite nadie.
¿Con qué se queda de la parrilla televisiva actual?
Creo que hay muchos programas de calidad en la televisión española, a mi juicio demasiado escondidos en la parrilla. Necesitaríamos tener una mejor disposición al público de todos esos programas. Yo espero que cuando llegue la TDT, al haber muchos más canales, algunos de esos contenidos que ahora están demasiado escondidos en la madrugada puedan tener un punto de exposición más alto.
¿Se realizará realmente el apagón analógico en 2010?
No tengo duda de que se llevará a cabo. El 30 de junio de 2009 se “apaga” una ciudad tan grande como Zaragoza.