Autor: Miguel Ayuso
¿Por qué decidió estudiar Filología?
Es una buena pregunta… A mi me gustaron siempre las lenguas, pero las lenguas extranjeras. Durante la carrera descubrí que mi propia lengua podía ser objeto de estudio y de investigación, algo que nunca hubiera imaginado. Fue un descubrimiento. A partir de entonces decidí que sería hispanista.
Tengo entendido que estudió Bachillerato de Ciencias…
Sí. Yo quería hacer Arquitectura, que me gustaba mucho, pero pedían una nota muy alta en dibujo y yo siempre he sido muy malo para dibujar, malísimo, así que decidí abandonar esa idea. Me gustaban las lenguas también, y entré en Filología con el objetivo de estudiar idiomas. Pensaba hacer Filología Moderna, francés o inglés, pero a mitad de la carrera decidí hacer español. Me ha venido muy bien haber hecho Bachillerato de Ciencias, y nunca me he arrepentido de eso. Creo que estudiar ciencias amuebla la cabeza de cierta manera. Hay actitudes, formas de entender las cosas, que son propias de los científicos, pero que estaría muy bien que conocieran las personas que estudian letras.
Muchos estudiantes deciden no estudiar carreras de humanidades por las malas salidas laborales. ¿Qué les diría?
Hay que hacer una carrera pensando en lo que a uno le gusta de verdad, y si uno está empezando una carrera y comprueba que aquello le aburre, debe dejarla y buscar otra. Creo que las cosas se eligen por las cosas mismas. Hay que buscar lo que a uno le llena, le atrae, le entusiasma... Un gran número de estudiantes de Derecho no tienen particular interés por lo que están estudiando. Piensan que harán una oposición después y que les irá bien. Creo que eso es un error. Hay que elegir algo porque a uno le agrada en sí mismo. Seguro que la vida, que da muchas vueltas, se las arregla para ofrecerle a uno salidas.
¿Cómo ve el nivel de la lengua en Bachillerato?
Yo no he dado nunca clase en Bachillerato, pero tengo muchos amigos que sí lo hacen. El profesor de Bachillerato tiene que enseñar a usar el idioma, pero también ha de enseñar a reflexionar sobre la lengua. Es fundamental que los estudiantes adquieran cierta soltura, que tengan dominio del léxico, que sepan manejar la sintaxis, que sean capaces de expresarse, de percibir matices. En otras comunidades no tienen ese problema. Un estudiante colombiano medio, con dieciséis años, tiene mejor dominio de la gramática y el léxico que un español, por simple tradición. Ellos han sido siempre conscientes de lo importante que es conocer el idioma; lo ven como una riqueza personal. Aquí lo vemos como una obligación, como algo externo que se nos impone.
¿Cree que los móviles y la mensajería instantánea están influyendo en que se escriba peor?
Mucha gente piensa que si, yo no estoy tan de acuerdo. Hay dos aspectos en este punto. Por una parte está el código de abreviaturas que uno puede utilizar sólo para el móvil, un código restringido y limitado. Algo muy distinto es que un joven escriba exámenes con “q.” en lugar de “que” y “x” en lugar de “por”, eso empieza a ser problemático. En el idioma es muy importante conocer lo que los lingüistas llamamos "registros". Los registros son como los atuendos. Uno va a un sitio u otro y sabe como tiene que vestirse; cambia de atuendo con frecuencia porque sabe cual es el apropiado para cada situación. Los registros lingüísticos son como los atuendos. Hay una forma de hablar con los amigos, otra a la hora de escribir un examen o un trabajo, otra a la hora de dirigirse a una autoridad, otra para tratar a los padres… Uno va cambiando de situaciones en la vida cotidiana y usa un lenguaje distinto en cada caso. Hay que saber cambiar los registros. Pero hay jóvenes que tienen un solo registro. Mi hija, que tiene veinte años, sabe ahora cambiar de registro, pero aprendió a usar el "usted" hace poco. Antes llamaba a todo el mundo de tú.
Muchos estudiantes tienen problemas con la gramática y la ortografía ¿Qué les aconseja para mejorar?
No es tan difícil. Es cuestión de preocuparse un poco. Los estudiantes piensan que la lengua no tiene nada que ver con ellos. Piensan que es algo ajeno. Creen que la lengua es como el código de tráfico, algo impuesto. No es verdad. La lengua es una parte del individuo, es un patrimonio personal, nos pertenece y la llevamos puesta. Estoy seguro de que esto, que nos parece tan simple, no lo entienden algunos jóvenes; no lo comparten o no lo saben. El sólo hecho de ser consciente de esta idea representa un enorme avance.
Mucha gente sabe que existe la Academia por el diccionario. ¿Qué labor tiene la Academia realmente?
La labor de la Academia es trabajar por la unidad del idioma. Somos 22 academias, pero analizamos un solo idioma. Colaboramos todos porque las fronteras políticas son aquí irrelevantes. Aquí se centraliza el trabajo, pero es un solo idioma.