Hemeroteca :: 01/10/2008
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LA CARRERA, HISTORIA DEL ARTE

Última actualización 01/10/2008@00:00:00 GMT+1
Fernando estudió Filosofía, pero pronto se decantó por el arte. Compagina su labor como director del sumplemento cultural del ABC y crítico de arte con sus clases de Estética en la Universidad Autónoma de Madrid

Autor: Miguel Ayuso


¿Por qué se decidió a estudiar Filosofía?
Cuando estaba en el instituto tuve a un profesor muy excéntrico y aunque se me daba muy bien las asignaturas de ciencias, y tenía muy buenas calificaciones, me tiraba más la filosofía. Mis padres pensaban que era una carrera con pocas salidas, y en mi familia no había tradición universitaria, los primeros universitarios fuimos mi hermano y yo. Vine desde Plasencia a Madrid con una enorme ilusión.
Ahora soy un tránsfuga del mundo de la filosofía, y estoy más en el mundo del arte y la estética.

Mucha gente que está estudiando ahora 2º de Bachillerato, y no sabe que carrera escoger, se echa para atrás con carreras como Historia del Arte por la escasez de salidas. ¿Qué le diría a esta gente que esta dudosa?
Por mi experiencia profesional y por donde te lleva la vida, lo importante es que cojan algo que les llame poderosamente la atención y que no piensen la carrera con un fin instrumental, sino que se piense la carrera como un periodo extrañisimo en la vida de cualquiera en el que tienes que estar dedicado a algo que realmente te guste.
Pienso que la ansiedad frente al paro, el miedo a no encontrar trabajo, hace que mucha gente escoja una carrera que en realidad no le gusta nada y van a tirarse muchos años pagando por ello. Ojalá la carrera la escogiera la gente por placer.
Creo que las carreras de humanidades están siendo muy desconsideradas, a veces hasta por los propios profesores que las imparten en Bachillerato.

¿Cómo os planteáis la crítica de arte? Me parece mucho más dificil que la crítica de cine o de música.
Yo vengo de la crítica literaria. Empecé como un crítico muy filiológico, mi objetivo fundamental era documentarme muchísimo. No hago una crítica sin dedicarle unos dias a leerme los catálogos, la bibliografía, estudiarme a fondo la exposición.
Nunca me ha gustado la crítica biográfica, ni la crítica descriptiva, ni el juicio simple. Normalmente la gente que lee críticas de arte es gente preparada. Muchos lectores de crítica de arte saben más que los propio críticos.
La crítica tiene que aportar cosas. Tiene que ser, al igual que una lección universitaria, un ejercicio cartográfico. No se puede dar un producto cerrado. Lo importante es ofrecer un mapa donde se situa la obra y luego que la gente use su brújula. Me gustan las comparaciones interdisciplinarias, en que medida determinado artista tiene relación con otras artes como el teatro, la arquitectura, o la música.
Ser crítico de arte requiere una gran honestidad. Baudelaire dijo que la crítica debe ser parcial, apasionada y política. Uno tiene que tomar partido. El crítico tiene que ser un pensador, alguien que reflexione. Pensar sobre arte no es sencillo, es una dimensión visual que tienes que traducir a conceptos y a palabras.
A veces hay que ser un francotirador. Yo he sido muy duro, porque me repugna la palmadita en la espalda.

El arte aparece poco en los medios. Tienen que ocurrir escándalos como la subasta de Hirst para qué la gente se fije en ello. ¿Qué opina de esta situación?
Es muy lamentable que el único tema que interesa a los medios de comunicación sobre arte es los escándalos de pacotilla, escándalos pactados. Nada hace que El Prado sea una noticia, pero si se caen Las Meninas sobre un japonés y le mata sería portada.
Hay una dimensión del arte y la cultura, sin ese toque escandaloso, que se ignora. Lo que más le gusta al redactor de cultura de un periódico es el momento en el que se comprueba que el arte es una estupidez.
La subasta es una operación de un tipo, Hirst, educado por un publicitario. Estamos en un momento en el que lo fundamental es el marketing, algo inventado ya por el arte pop, y desarrollado sobretodo por Andy Warhol.
En los tiempos en los que estamos hay una busqueda del acontecimiento, el escándalo. Hirst es un artista de la taxidermia, con una obra banal y previsible. Muy poca gente minimamente seria considera que la obra de Hirst no es ultradecandente.

¿A qué artistas españoles deberíamos seguirles la pista?

Hay una generación de artistas jovenes, entre los treinta y tantos, venticinco, que vienen muy formados. Salen de las escuelas de Bellas Artes, han hecho masters fuera de España y vienen con un background del arte conceptual. Saben lo que es la ortodoxia minimalista (menos es más), pero han intentado hacer un arte que hable de lo social.
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