Autor: Julio Olave
El último gadget de Nintendo para la Wii no está compitiendo tanto con el otro bombazo de estas fechas, Grand Theft Auto IV, sino con un producto tan dispar como el Fitness Cube de la firma Decathlon. Una vez más, al hablar del antiguo fabricante de naipes tenemos que buscar referencias en terrenos alejados de los videojuegos.
Ya en el terreno virtual, el único precedente comparable a este Wii fit podíamos hallarlo en aquellos títulos de Playstation 2 que explotaban las posibilidades de la cámara Eye Toy. Aquellos Kinetic y su secuela Kinetic combat ya incluían aquella nobilísima intención de mejorar nuestro estado de forma física. Si entonces era aquella especie de webcam la que se encargaba de trasladar nuestros movimientos a la pantalla, en esta ocasión una especie de balanza mide el verdadero esfuerzo que imprimimos a cada ejercicio.
No sabemos si por la cercanía de las vacaciones estivales o por lo revolucionario del invento, el caso es que Wii fit se sabe ya el índice de masa corporal de medio país. De hecho, empezamos por introducir la altura, la balance board nos pesa sobre la marcha y al momento tenemos el dichoso dato en nuestras narices. Si queremos mejorar ese ratio, el entrenador personal que elijamos diseñará la tabla de ejercicios más oportuna.
¿Sudar la camiseta?
Muchos estarán pensando si perderemos calorías y grasa con el artilugio: todo depende de la intensidad y de las ganas que le pongamos. Desde luego, si seguimos las instrucciones al pie de la letra, está claro que sí. Pronto se sucederán las series de flexiones, abdominales y demás y cuando nos vengamos a dar cuenta estaremos empapados. Pero quizá el mayor atractivo de Wii fit radique en su variedad, algo que multiplica sus posibilidades. Así, quienes quieran ponerse en forma, tirarán de las 15 pruebas de tonificación o de las nueve de aeróbic (incluidas aquí sesiones de step, footing o hula hoop). En cambio, aquellos que prefieran relajarse se decantarán en el menú por practicar las posturas de yoga.
Y si lejos de querer cansarnos y sudar la camiseta preferimos echar unas risas con los amigos, entonces debemos detenernos en la opción “equilibrio”. Será aquí donde comprobemos hasta qué punto responde la balance board al más ligero de nuestros movimientos a la hora de cabecear balones, emular a un funambulista, practicar esquí, snowboard o intentar guiar una bola por un río según inclinemos todo nuestro cuerpo en cualquier dirección.
El apartado gráfico, como suele ser habitual en estos casos, no busca ni el hiperrealismo ni la alta definición. Todo el grafismo y los personajes están calcados de Wii Sports y lo mismo podríamos del apartado sonoro. Los esfuerzos de Nintendo dan resultados.