Autor: ELENA D. DAPENA
¿Por qué destacabas cuando eras pequeño?
En el colegio era un tío muy normal: jugaba normal al fútbol, sacaba notas normales, hacía vida normal... La mediocridad absoluta. ¡Me acabas de destrozar el día! [risas].
Empezaste Empresariales…
Estuve tres años y me di cuenta de que no era lo que quería, de que en la vida tienes que hacer algo que te guste para realizarte. Me informé sobreTrabajo Social, hablé con profesores (esto no lo había hecho antes y es muy recomendable; hay que saber lo que significa cada carrera y las salidas que tiene). Siempre he sido una persona muy reivindicativa, a la que le gusta cambiar las cosas; cuando veo que algo no está funcionando, no puedo vivir de inercia. El contenido de Trabajo Social va dirigido a analizar lo que falla de la sociedad y a saber usar las herramientas de la Administración Pública para ayudar a las personas que se quedan descolgadas. Es la carrera más humana que conozco, porque está dirigida a hacer profesionales de ayudar a las demás personas.
¿Qué salidas tiene?
Obligatoriamente, tiene que haber trabajadores sociales en todas las administraciones públicas. Además, empresa privada, docencia, investigación… No son salidas para “forrarte”, pero ves todo lo útil que eres y la esperanza con la que te mira la gente cuando vas a ayudarles como profesional.
¿Qué prácticas hiciste?
En Cáritas Parroquial me dediqué a atención primaria: analizar la situación de la gente que llega, comprobarla, ver qué ayudas reclaman... desde ropa hasta alimentos o ayudas de renta mínima de inserción. El segundo año estuve en un centro de servicios sociales de Madrid; allí hice parte de atención primaria y parte de seguimiento, porque no les dejas descolgados, sino que haces una evaluación continua a base de visitas a domicilio y entrevistas en el centro. Pones atención para que esa persona no pierda el hilo de su vida. El último año estuve en un centro de refugiados del Ministerio de Trabajo, con gente que pide el asilo político o humanitario.
¿Cómo pasas a la política?
Terminé las últimas prácticas y ya me enganché. Se me abrió la posibilidad de ser presidente nacional de NNGG. Yo ya estaba colaborando con el PP, pero justo anunciaron entonces que la anterior presidenta lo dejaba y se me propuso encabezar la candidatura.
¿Es una buena entrada a la política el Trabajo Social?
No… o sí. Los únicos que pueden cambiar realmente las cosas son los políticos. Los trabajadores sociales tenemos un techo legal; la toma de decisiones de importancia no depende de nosotros. Mis ideas políticas siempre estuvieron muy ligadas al PP y se me encendió la luz, porque vi que en el PP no había ningún trabajador social. No empecé Trabajo Social pensando que podía acabar en política, pero ahora que estoy mojado hasta las trancas, reclamaría a muchos trabajadores sociales que se metiesen. En política hace falta de todo: pedagogos, periodistas, abogados…
¿Qué quieres ser de mayor?
Me sale decirte una cursilada…
Venga.
Me apetece ser libre.
¿A través de qué empleo?
Quiero seguir haciendo lo que en cada momento crea oportuno. Ahora estoy muy ilusionado con ser diputado, pero no me voy a amarrar a la política para vivir. Si veo que no puedo seguir cambiando las cosas o que no me convencen los proyectos, dejaré paso a otros.
¿Se puede conservar la independencia mental en política?
El que mantiene sus ideas firmes es el que las tiene. El que carece de ellas, vive a base de argumentarios del partido.
Seguro que has soñado con ser presidente del Gobierno.
Todo depende de tantas cosas que, el que ha llegado alto en política, jamás lo ha pretendido. No hay una estrategia para ser candidato a presidente del Gobierno. El que lo pretende suele quedarse fuera.
¿Cómo Ruiz Gallardón?
[Silencio. Continúa con la respuesta anterior]. En su inmensa mayoría, la gente entra en política para dar algo de sí, no para recibir. Somos muy pocos los afortunados que podemos vivir de la política. La mayoría sólo entran para ayudar y de forma gratuita.
¿Recomendarías tu carrera?
A todo el que tiene ganas de cambiar las cosas y al que le duele ver ciertas noticias en los telediarios; al que hace suyo el sufrimiento de mucha gente. Es una carrera apasionante, les va a encantar.