Autor: ELENA D. DAPENA
¿Estudiar Publicidad fue una decisión vocacional?
Qué va. Lo decidí una vez aprobada la selectividad. No tenía muy claro de que iba, y en principio iba a estudiar psicología, pero me empecé a informar y me pareció una opción divertida.
¿Te resultó difícil?
Francamente, no.
¿Cómo se pueden aprovechar bien los años en esta carrera?
Publicidad tiene un problema: la Publicidad y las Relaciones Públicas, por el tamaño que están adquiriendo, no tiene sentido que sigan mezcladas. Tienen un cuerpo común para entender el mundo de la comunicación, pero hay una parte de especialización que, al menos cuando yo la estudié, no estaba bien reflejada. Entonces, el 90 por ciento era Publicidad. Hay un grupo de disciplinas en la que la gente interpreta que no hace falta una formación académica, como pasa en Comunicación. Ahora está cambiando, pero hasta hace años había físicos, abogados, ingenieros… de creativos publicitarios, por ejemplo. La mejor forma de aprovechar la carrera es ir más allá del conocimiento teórico que te dan los años de universidad. Mucha gente, como vengo diciendo, ni siquiera te lo reconoce, no te piden que lo tengas. Te preguntan: “Pero bueno, ¿has hecho algún anuncio?”. La mejor forma de aprovechar la carrera es implicarte en iniciativas prácticas.
¿Qué hiciste tú?
En cuarto curso montamos una asociación de estudiantes con dos objetivos: estrechar lazos entre las empresas y la universidad –mediante seminarios, una semana de cine publicitario…– y montar una bolsa de trabajo. Yo era vicepresidente. Fueron años muy divertidos. ¡Incluso hicimos un anuncio en prensa sobre nuestra bolsa! La asociación se llamaba Cuarta Publicidad.
Terminaste la carrera y…
…y gracias a un contacto de esta asociación en cuarto había empezado a colaborar en una campaña electoral. La persona con la que empecé montó una consultora de comunicación y me ofreció compaginar mis dos últimos años de carrera con el trabajo a su lado. Estudiaba por las tardes y por las mañanas “curraba”.
¿Te habías planteado meterte en asuntos políticos?
No, fue absoluto azar.
¿Es preferible dejarse llevar o tener un plan perfectamente trazado?
En trabajos como este no hay grandes hallazgos científicos ni gentes de laboratorio. Es un mundo mucho más insustancial en ese sentido y mucho más divertido. Los que han hecho las mejores campañas no son los más listos ni los mejores preparados, sino alguien que en un determinado momento tuvo una ráfaga de iluminación.
¿Qué tiene que ver la consultoría política con la carrera de Publicidad y RRPP?
Hay muy pocos lugares del mundo donde puedas acceder a formación en comunicación política. Ahora, en España, hay algo en posgrado, pero todavía ninguna carrera. Partiendo de esa base, se accede mejor desde el mundo de la comunicación persuasiva. Profesionales que sepan cómo utilizar medios masivos de persuasión para conseguir un objetivo. Eso con una muy buena formación en opinión pública y psicología.
Es decir, que política y publicidad están muy cerca.
No es que estén cerca, es que en la parte de la comunicación son lo mismo: cómo conseguir que alguien acepte un candidato. Las herramientas usadas son las mismas que con un producto.
¿Hay que ser muy frío para poder defender a partidos opuestos en su ideología?
Una de las formas de desdramatizar el mundo de la comunicación política es compararlo con el de la comunicación empresarial. ¿Trabajarías para Coca-Cola o para Pepsi? Para las dos, no me plantea ningún problema ético ni moral. En el mundo de la comunicación política, como en el del periodismo, hay dos tipos de profesionales: los que tienen una ideología clara y la defienden y sirven a unos objetivos políticos (lo cual me parece aceptable) y los que lo entendemos como un servicio profesional. Desde mi punto de vista, cualquiera que se presente a unas elecciones tiene derecho a hacer la mejor campaña. Cualquiera que legalmente esté capacitado para optar a unas elecciones democráticas.
O sea, que para ti el baremo es la ley.
Sí, el único que puedes aceptar.
¿No hay ninguna formación que no aceptarías?
Si es legal, creo que no tengo derecho a rechazarlo.
¿Si fuese ANV?
No soy quién para decidir qué formación es buena o no para un pueblo. Puedes poner un límite ideológico. Una de las tendencias que se están desarrollando últimamente es que los partidos de ideología similar, a nivel mundial, se juntan en grupos de formación y capacitación. Hay identificados un grupo de consultores que sólo trabajan para partidos de determinada ideología. Me parece bien.