Autor: ELENA D. DAPENA
¿Siempre supo que quería ser periodista?
El periodismo siempre ha sido un oficio con mucha seducción y yo elegí ese camino convencido de que podría ganarme la vida sin renunciar a la pasión. Con doce o trece años tenía una gran afición a devorar números atrasados de periódicos. Entonces me debió entrar el virus.
¿Cuál fue la mayor diferencia que encontró entre lo que esperaba y lo que vio finalmente?
He comprobado que la manipulación de la realidad no es un delito contra la objetividad sino el arte de apresar la realidad para poder contarla.
Si volviera atrás, estudiaría...
Estuve a punto de cambiarme a la carrera de Medicina porque en tercero de periodismo sufrí una crisis de vocación. Pero igual que llegó, se fue. No creo que pudiera haber estudiado otra cosa, pero en lugar de dedicar tanto tiempo a la vida académica hubiera debido enfocar el oficio sin depender tanto de las empresas. Si volviera atrás intentaría ser mi propia empresa. Eso me hubiera gustado hacer. En dos palabras, ser “free lance”.
¿Qué es lo más bonito de esta profesión?
Que tienes una vista privilegiada sobre el paisaje.
¿Y lo más feo?
Es un trabajo tan absorbente que te devora todas las energías y te vas dejando los jirones de la vida en la calle y es imposible desconectar ni aunque te vayas al Caribe. He descubierto, aunque un poco tarde, la única manera de desconectar de esta profesión: buceando.
¿En qué ámbitos del periodismo se ha movido?
Excepto deportes he hecho casi todo, incluido corresponsal en el extranjero. Pero mi especialidad es la información política. Y, al final, no he tenido mas remedio que rendirme a la nueva moda de las tertulias.
¿Ser tertuliano es divertido?¿Es difícil?
Es un deporte de “riesgo” porque las opiniones políticas generan mucha irritación en quienes no las comparten. Y es difícil, sobre todo, porque supone hacer un ejercicio de striptease ideológico que da pudor y pavor.
De todo lo vivido en su trayectoria profesional, ¿qué le causa más orgullo?
No tengo sensación de orgullo. Pero quizás lo que me da más satisfacción es haber sobrevivido en el oficio sin perder la dignidad y haber enseñado algo de lo que he ido aprendiendo en los másters de El Correo y ABC.
Como periodista político, ¿qué opinión le merecen los “regidores del pueblo”?
Que son excesivamente partidistas aunque parezca una contradicción. La mayoría atienden más a las consignas de sus partidos que a los principios morales y éticos, y eso empobrece la democracia y la vida política nacional.
¿Quién va a ganar las próximas elecciones?
El resultado es como una moneda al aire por lo ajustadas que están las cosas. De todas maneras, un periodista político no debe hacer pronósticos, sino análisis. Lo más llamativo: después de cuatro años el PSOE no ha logrado rentabilizar el 14-M de 2004 y llega al 9-M con el depósito en reserva.
¿Qué consejo le daría a un futuro periodista?
Que piense que detrás de cualquier hecho por cotidiano o trivial que parezca puede haber una historia para contar. Que cultive sus principios y que no se crea en la obligación de trabajar para una gran empresa. Que no tenga miedo al riesgo.