Hemeroteca :: 15/11/2007
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SENSACIONES
Última actualización 25/01/2008@00:00:00 GMT+1
Tras dos temporadas en el Teatro Alfil con gran éxito de crítica y público, la aclamada gira por España, hile y Argentina, y la nominación al Premio nacional de Teatro Mayte 2006, Ron Lalá vuelve a Madrid con la tercera temporada de Mi misterio del interior.

Autor: MARIA BREA


Mi misterio del interior es un producto del laboratorio Ron Lalá, expertos en risotadas. Desparpajo, cachondeo, alegría
garrapatera, música desternillante, frescura e inteligencia al servicio de la más sana carcajada. Un remedio para todos
los males que puede adquirirse en el Teatro Alfil.

Composición
Cada función contiene cinco fantásticos actores-músicocantantes, caraduras de humor efervescente (5x10000mg de simpatía) que derrochan creatividad y hacen desaparecer las caras largas. Juan Cañas, Iñigo Echevarría, Miguel Magdalena “ Perilla de la Villa”, Daniel Rovalher y Álvaro Tato mezclados por Yayo Cáceres (músico de Imprebis) son los principios activos de esta fórmula magistral. ¿Los excipientes? Mordacidalina y critiquina recubiertas con mucha guasa e inteligencia.

Forma y contenido
Espectáculo de unos 96 minutos 20 segundos aproximadamente compuesto a partir de sketches cómicos que deforman la deforme realidad mediante el gesto, la palabra, la música en directo (del tango a las sevillanas pasando por el jazz) y las canciones de letra surrealista.

Indicaciones
Prevención y tratamiento de la grisopatía cementosa ocasionada por la ciudad, los coches y los fluorescentes. También es aconsejable su consumo ante la inminente agobitis examinal.

Contraindicaciones
Si se encuentra haciendo voto de aburrimiento, Ron Lalá tirará por tierra todos sus esfuerzos. Recuerde: la risa y el disfrute son adictivos, no empiece a practicarlos. Importante para la mujer: Si está embarazada podría estarlo, no ingiera Ron Lalá, su hijo papeletas para ser un payaso.

Efectos secundarios
Los efectos ronlálicos perduran durante un tiempo ilimitado. Es posible que se encuentre tras su consumo con botellones de actimel, pastilleros de sugus, jugando a "tiro al tuno" o hablando en capicúa. Hallarse autodeclarándose ascensor (incluso metiéndose mano) es otro de efectos secundarios de este producto. Relájese y disfrútelos.

Recuerde
Este espectáculo es la bomba. Mantenga Ron Lalá fuera del alcance de su periquito. No consulte a nadie, vaya a verlo sin más.
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