Autor: ELENA D. DAPENA
No es otra más de soldados americanos. Ésta, aún viniendo al hilo de la última moda filmográfica “desaparición de hijos” –
El orfanato o
Adiós, pequeña, adiós–, trasciende tópicos (aunque no los olvida) y consigue llegar más allá de lo predecible.
El largometraje, basado en hechos reales, cuenta como Tommy Lee Jones, en lugar de plantearse vender los derechos de la desaparición de Mike a la productora más generosa, mete muda y portátil en su viejo maletín y viaja en busca de su hijo. “Doc” –así le llaman sus compañeros– acaba de volver de la guerra de Irak y parece que se lo ha tragado la tierra. Veterano, el padre coraje sabe cómo lidiar con los hombres de verde –recordemos que también con los de negro– y comienza su propia investigación.
Con contenido
El sargento Deerfield realizará un viaje de búsqueda tanto exterior como, sin preverlo, interior: una evolución hacia el desencanto sin retorno paralela a la que su hijo vivió como combatiente.
Haggis bucea en la psique humana para mostrar la transformación mental instantánea que causa la visión directa de la violencia. Los ojos se acostrumbran al mal, se insebilizan los corazones, igual hoy en Irak que hace veinte siglos en los circos romanos.
Tema de fondo universal e imperecedero, ritmo bien llevado de Paul Haggis –director de
Crash y guionista de
Million dollar baby– y, además, plantel femenino de lujo: Susan Sarandon y Charlize Theron.