Aprovechando la visita a Budapest, con motivo de la presentación del nuevo programa de la UE para fomentar el empleo juvenil, Youth@Work, entrevistamos a la Coordinadora de Relaciones Internacionales del Servicio Público de Empleo –el antiguo INEM–.
¿Cómo hemos llegado a esta situación en la que España es el país con el mayor porcentaje de paro juvenil de los 27?
El problema es complejo. El paro juvenil se ha doblado en toda Europa por los efectos de la crisis. España ya partía de unas cifras muy altas de paro juvenil. La situación y la evolución de España no ha sido diferente en términos de porcentajes a lo que ha pasado en otros países. En Europa entre los 15 y 24 años la situación es bastante homogénea. En el caso de España hay una diferencia tremenda entre los jóvenes de 16-19 y los de 19-25. La situación no es la misma. Los jóvenes de 19-25 tienen una situación con unos porcentajes de desempleo mucho más bajos, mientras que los de 16-19 tienen unos porcentajes más elevados. La razón es que somos el país de Europa con la tasa más alta de abandono escolar. Los jóvenes salen al mercado de trabajo en unas condiciones de capacidades y empleabilidad muy bajas.
¿A qué se debe esto?
El problema es terriblemente complejo. En los últimos años hemos crecido en términos de empleo más que cualquier país de la UE y eso ha hecho que muchos jóvenes no hayan terminado los estudios, ni siquiera los básicos, y se hayan incorporado al mercado de trabajo en unas condiciones que para ellos, y sus familias, eran muy favorables. Una vez que ha llegado la crisis son los que han sido expulsados más rápidamente del mercado de trabajo, porque no tienen las condiciones ni los conocimientos suficientes como para poder incorporarse a otro tipo de trabajo. La construcción absorbió a muchos de estos jóvenes, que no han podido encontrar otro trabajo porque no están formados. En una abundancia de cualificaciones profesionales, con universitarios que no desempeñan el puesto de trabajo para el que han sido formados, pero tienen una mayor flexibilidad y una mayor capacidad de adaptación a otros puestos de trabajo, evidentemente, los menos formados son los que más sufren la crisis.
¿Qué aporta la Unión Europea para que salgamos de esta situación?
Hay muchas redes, intercambio de experiencias que han tenido resultado, o no los han tenido… Hay un problema tremendo del que se hablaba esta mañana. Se piensa que hay una relación directa entre una alta financiación y un buen resultado. La verdad es que no es así. Esta mañana apuntaron varios países que habían tenido costes elevados con escasos resultados, mientras que otros programas de trabajo, enfocados más en involucrar a los jóvenes y a otros colectivos, con costes más bajos, habían dinamizado más el mercado. La orientación profesional es muy importante. Las familias deben involucrarse. Hay que buscar profesiones que tenga salidas en el mercado de trabajo. La orientación profesional no puede empezar a la salida de la universidad, cuando ya tienes los estudios y tienes que hacer una transición al trabajo. Hay que empezar ante y saber que profesiones tienen salidas.