Juventud Sin Futuro (JSF), el movimiento convocante de la marcha, es una agrupación de asociaciones y colectivos –en su mayor parte universitarios– dispuesta a lograr la movilización de la juventud española. Sin líderes, ni estructura jerárquica, las reivindicaciones del movimiento se agrupan en torno a un manifiesto, que ya han firmado más de 8.000 personas en su página web, y que se resume en una frase: “la juventud más preparada de nuestra historia vivirá peor que sus padres”.
El movimiento surgió, según nos cuenta uno de sus integrantes, Eduardo Rubiño, con la unión de distintas asociaciones de estudiantes de las universidades públicas madrileñas, que habían estado trabajando coordinadamente desde las manifestaciones contra el Plan Bolonia. Con la vista puesta en otros movimientos similares, que estaban ya en marcha en el resto de Europa, JSF pretende hacer salir a la juventud de ese “anquilosamiento en el que se había instalado”, según palabras de Rubiño.
No solo universitarios
Si bien es cierto, que los organizadores de las protestas son universitarios jóvenes, en su mayoría de primer y segundo curso –que han tomado el relevo en las asociaciones universitarias–, al manifiesto se han adherido profesores, escritores, actores, músicos… Desde que se creó JSF se han ido sumando, además, otras asociaciones y colectivos, ajenos a la universidad, como la Federación de Asociaciones de Padres y Alumnos Giner de los Ríos –mayoritaria en la escuela pública–, la Coordinadora de Institutos, o la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid. En la primera manifestación se vio, además, que había muchos jóvenes de 25 a 30 años, un segmento de edad que está viviendo la crisis con especial virulencia. Según Rubiño, “la primera manifestación ha servido para hacer aparición pública”, objetivo que, según los organizadores, se ha cumplido con creces.
Protesta en redes sociales
Aunque las redes sociales, en especial Facebook, donde el movimiento tiene ya más de 16.000 adhesiones, están cobrando especial importancia en los nuevos movimientos populares, Rubiño cree que no es para tanto: “Se dice mucho en los medios que esto es una cosa de las redes sociales, y parece que tu cuelgas una cosa y punto. Eso es falso. No ha sido así en las revueltas árabes, ni en el resto de Europa. Evidentemente las redes sociales constituyen una herramienta importante de comunicación, pero aquí ha habido mucho trabajo previo. Mucho trabajo de una serie de personas que se han dedicado a la difusión, acercarse a la gente, hacer pegadas, repartir panfletos, hacer charlas…”
La próxima movilización se celebrará el 15 de mayo, día en el que JSF planea unirse a la convocatoria lanzada por la plataforma Democracia Real YA. El evento de Facebook de la manifestación, que se celebrará en toda España, tiene ya casi 25.000 adhesiones.
El paro, el mayor problema
La protesta de JSF, según dice su manifiesto, se articula en torno a tres ataques principales a la juventud: la reforma laboral, la reforma de las pensiones y la mercantilización de la universidad pública. Pese a esto, todos los miembros del colectivo reconocen que, a día de hoy, el principal problema es es la alarmante cifra de paro juvenil.
La tasa de paro entre los menores de 25 años en España, un escalofriante 43,5% –según el último dato de la Oficina Estadística de la Unión Europea (Eurostat), correspondiente a febrero–, es la mayor de la Unión Europea, y dobla la media de paro general. Los jóvenes de entre 25 y 29 años no lo tienen mucho mejor, un 19% de los licenciados está en paro y, según la OCDE, un 44% desempaña un trabajo por debajo de su cualificación. Las perspectivas, además, no son nada halagüeñas, el último indicador de paro juvenil es 0,1 décimas más bajo que en enero del 2011, dos décimas menor que en diciembre del 2010, y medio punto por debajo que el índice de hace un año.
A este poco alentador panorama, hay que añadir la reforma del sistema de pensiones, otro de los principales enemigos de JSF. Con la nueva ley, los, todavía jóvenes, deberán jubilarse a los 67 años tras haber cotizado, al menos 37. Para poder cobrar la pensión completa deberán encontrar un trabajo antes de los 30, y asegurarse de no perderlo, todo esto, teniendo en cuenta, que los becarios no cotizan.
Ante esta perspectiva muchos jóvenes se están planteando trabajar en otro países de Europa, dónde la recuperación es ya un hecho, y se necesitan trabajadores cualificados. Según un estudio de Adecco, entre abril de 2008 y abril de 2010 110.000 personas abandonaron España, lo que supone un aumento de un 9,2% en el número de españoles que residen en el extranjero. El perfil más demandado es el de un joven entre 25 y 35 años altamente cualificado. Los ingenieros, arquitectos e informáticos son, según este estudio, los profesionales más demandados en el resto de Europa. Fue este tipo de trabajadores los que demandó la canciller alemana Angela Merkel en su última visita a España. Su país necesitará entre 500.000 y 800.000 trabajadores cualificados para mantener sus previsiones de crecimiento. La emigración vuelve a ser un recurso de los trabajadores españoles, a la que se están agarrando muchos de nuestros jóvenes licenciados.
Mirando al resto de Europa
Aunque parece que la juventud española está empezando a movilizarse va con mucho retraso respecto al resto de Europa. En Portugal, la llamada Geraçao Á Rasca (generación en apuros), movimiento muy similar a JSF, subió su manifiesto a la web el 5 de febrero, convocando una manifestación. Solo cinco semanas más tarde, el 13 de abril, consiguieron reunir en Lisboa a unos 300.000 manifestantes. Cifras muy superiores a las logradas en España. Hay que decir, también que las cifras de paro juvenil son aún peores que las de nuestro país. Los parados de menos de 34 años con estudios superiores superan el 40,5%. Cuatro de cada 10 jóvenes (el 56% en la franja de edad entre 15 y 34 años) vive con sus padres. Un licenciado entre 25 y 34 años gana 1.015 euros al mes, y el salario medio es de 850 euros.
En Italia también ha surgido un movimiento similar, il nostro tempo è adesso (nuestro tiempo es ahora), que organizó una movilización el pasado 9 de abril. La convocatoria consiguió reunir a más de 100.000 jóvenes en varias ciudades de Italia, en unas manifestaciones que cobraron especial significación política, dada la frágil situación del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.
Caso distinto es el de Reino Unido donde, pese a que las cifras de paro son mucho mejores y la crisis económica ha tenido menor impacto que en España o Portugal, los jóvenes salieron masivamente a la calle para protestar por la subida de las tasas universitarias. Al menos 20.000 estudiantes ocuparon las calles de Londres en una protesta que acabó con 68 detenciones, dos agentes heridos y el ataque contra un furgón policial. Virulencia que tampoco podemos descartar de las manifestaciones españolas, pues, aunque la primera convocatoria de JSF transcurrió con normalidad, al final de la marcha unos 300 jóvenes empezaron a provocar altercados y hubo 12 detenidos.
Jóvenes conformistas
Según el último informe sobre la juventud española de la Fundación SM, entre 1994 y 2010, el porcentaje de jóvenes (entre 15 y 24 años) que no participan en ningún tipo de asociación ha subido del 69% al 81%. Del 19% que si participan en algún tipo de asociación apenas un 9% participa en asociaciones de carácter altruista o con algún tipo de compromiso social. No es de extrañar, con estos datos en la mano, que las movilizaciones de la juventud española hayan sido las últimas en llegar de Europa, dónde, por lo general, tienen una tradición de asociacionismo mucho mayor.