Óptica y Optometría es uno de los nuevos grados llegados con el proceso de Bolonia. Con el añadido de un curso a la, hasta ahora, diplomatura, Óptica resulta una carrera aún más atractiva para los interesados en la salud de nuestros ojos. Cristina Álvarez, directora de óptica en la Universidad Europea de Madrid, nos cuenta todos los entresijos de la misma.
¿Por qué decidiste estudiar Óptica?
Con catorce años me detectaron un defecto refractivo, fui a mi óptica, tenía que llevar gafas, y como a cualquier chica de catorce años no me gustaban. Me ofrecieron la alternativa de usar lentes de contacto y fue algo que me apasionó de pronto. Me parecía apasionante que algo tan pequeño te hiciera ver bien.
¿En qué consiste exactamente el grado de Óptica y Optometría?
El óptico-optometrista es el profesional sanitario de la salud visual. Es la persona que realiza la atención primaria en salud visual. Hasta ahora estaba más enfocado a esa faceta sanitaria por la diplomatura. Ahora con el grado se abren más posibilidades.
¿Cuáles son las principales salidas laborales del óptico?
La salida natural es trabajar en una óptica. Entre un 60 y un 70% de los diplomados, ya que todavía no hay egresados, trabajan en establecimientos ópticos. Lo que ha crecido bastante es el porcentaje de ópticos que se incorporan a centros de salud y hospitales. Hasta ahora es una figura que no está regulada. No salen oposiciones para ópticos en centros de salud y hospitales, excepto en algunas comunidades, en las que no, como la Comunidad de Madrid, el oftalmólogo procura contratarlo de otra forma. La labor que tiene que hacer el óptico actualmente la hace una enfermera. No está haciendo bien ese trabajo y lo que tenemos es una saturación del oftalmólogo porque no hay un filtro delante. El óptico debería ser ese filtro: detección de enfermedades, defectos refractivos…
Otra de las salidas a la que se están incorporando muchos ópticos es la industria. El campo de la investigación está creciendo mucho, se está investigando mucho en optometría.
El último campo laboral es el de las consultas de oftalmología de operaciones por láser. El oftalmólogo hace la operación por láser, pero antes de esa operación se necesita un pre y posoperatorio en el que el responsable es el óptico. Hemos tenido muchos ópticos que han pasado a la consulta de oftalmólogos para hacer ese trabajo.
¿Hay confusión entre las tareas del oftalmólogo y el óptico?
Están claramente diferenciados. El óptico tiene que saber patología y farmacología, pero a nivel de prevención. El óptico no puede diagnosticar. Puede ver que hay una patología, pero entonces tiene que referir al oftalmólogo. Digamos que el oftalmólogo trata enfermedades y el óptico las previene. Uno es medicina y el otro es detección y prevención.
¿Al ser mayor la carga lectiva, el grado da al óptico nuevas habilidades y atributos?
Digamos que te capacita para lo mismo. El óptico y optometrista es una profesión que está regulada por la ley de profesiones, y a día de hoy es igual. Cambiarlo ahora sería una locura, pero con el tiempo creemos que sí lo harán. Ahora el óptico no puede usar fármacos de diagnóstico, no puede dilatar una pupila, ni usar un anestésico. Creemos que con el grado, en el que se amplían los conocimientos de farmacología y patología, el óptico va a poder hacer ese tipo de cosas, lo que facilita mucho el trabajo. Ahora para temas de estrabismos en niños, si no le echas un ciclopléjico para dilatar la pupila, hay muchas cosas que no puedes hacer. Estamos limitados.
¿Cómo están llevando los ópticos la crisis?
Creo que está afectando de forma positiva. Digamos que gran parte del sector óptico se ha centrado mucho en la venta. Es un negocio que tiene un beneficio elevado. Con la crisis la venta de gafas ha caído mucho, sobre todo las gafas de sol, pero también las de ver, porque el que antes cambiaba las gafas todos los años ahora lo hace cada dos. La parte positiva es que hay segmentos como la contactología que no caen. Si tienes que usar lentes de contacto vas a tener que seguir comprándolas. Lo que está ocurriendo es que el óptico se está especializando y se está preocupando más por ofrecer alternativas y servicios adicionales, por formarse más y dar un mejor servicio. Siempre está la competencia de las grandes cadenas, que van a precio, pero una gran parte del sector se está preocupando por formarse más, y eso es bueno para todos.
En cualquier caso, según el Colegio, el 98% de los ópticos está trabajando, y además, el 99% de los titulados encontraron su primer empleo en un período inferior a cinco meses.
¿Cómo ha afectado al mercado la propagación masiva de grandes cadenas de ópticas?
Está provocando que las personas se especialicen. Cada vez hay más ópticos que se dedican solo a terapia visual, y cobran por su consulta. Otros se dedican a la contactología, y hacen cosas que en una óptica no se hacen por tiempo, como la ortoqueratología. Son tratamientos muy largos y los que se dedican a ello tienen las agendas llenas. Se está produciendo una especialización en los que son independientes. Los que no, están franquiciando, están convirtiéndose a los grandes grupos. Son dos tipos de negocios que pueden convivir bien.