Ojos de Brujo celebran sus 10 años de carrera con Corriente Vital, un disco en el que artistas amigos como Bebe, Estopa o Manolo García, revisitan los grandes éxitos de la banda. Pero lo que iba a ser una celebración será también una despedida. Ojos de Brujo aprovechará el disco para dejar los escenarios.
Nos reunimos en Madrid con Max y Marina Abad, dos de los supervivientes de Ojos de Brujo. Marina, vocalista y líder del grupo, toma las riendas durante toda la entrevista y deja las cosas muy claras. La banda ha llegado a su fin.
¿Este disco es un punto y aparte o un punto y seguido? Se ha conspirado mucho con la separación de Ojos de Brujo... La manera de comunicarlo ha sido curiosa, porque ha sido a la vez que sacábamos un disco, encima decimos “nos separamos, pero nos queda un año”. De alguna manera era una necesidad energética, de cara a nosotros mismos. Mucha gente del grupo quería parar, por cansancio. Ha sido una tralla estos diez años, montarte en una nave a 360 por hora, mirar la ventana, ver como pasa todo rápido, y no saber si te vas a poder bajar alguna vez. Llega un momento en que coges una dinámica que te empuja y te empuja, y no te deja reflexionar. No hemos parado casi ni para hacer discos. Creo que nos merecemos un descanso, no sólo físico, también mental, para decidir libremente hacía dónde queremos ir. Igual todo el mundo no tenía las mismas ganas de parar, pero somos un colectivo, y la mayoría manda.
Ojos de Brujo funciona de forma asamblearia. Debe ser difícil llevar un grupo así. Durante muchísimos años lo hemos llevado, casi milagrosamente, había un equilibrio en el caos que nos permitía avanzar juntos, mirar hacía el mismo sitio y estar de acuerdo siempre. Eso ha permitido que existamos tanto tiempo. Hace un tiempo que hay agotamiento. Hemos tenido una mala gestión. Nos hemos metido en camisas de once varas, en sitios donde no sabíamos qué hacer. Eso ha quemado. Son muchas cosas. En el plano artístico ha habido un momento en el que no mirábamos al mismo lado. De repente hemos empezado a tomar la iniciativa los que estábamos más juntos. Yo, que escribo las letras y que hago las canciones. Es lo que hay. Igual hay gente que habría ido por otro lado, pero lo siento.
De alguna manera tienes que funcionar. Exactamente. Sin hacer tragedia, porque los cambios son evolución, se mezcla la nostalgia y el gusanillo de que empieza algo nuevo. A mí me parece maravilloso todo lo que hemos vivido y no lo cambiaría por nada del mundo, pero hay cosas de mi vida que quiero cambiar. He sido madre, enfoco la vida de otra manera. Me apetece no tener que dar tantas explicaciones, poder tomar una decisión libremente sin tener que consultar tanto, sin que cueste tanto tomar una decisión. Me apetece dinamizar y hacer más fácil mi vida. No es malo, es lo que es.
¿Con qué te quedas de estos diez años? La mayoría han sido momentos muy buenos. Hemos tenido baches, momentos de crisis, pero justo esos momentos duros unen mucho y hacen que la energía colectiva te haga fuerte. Todo el mundo empuja hacía el mismo lado, braceas, y al final sales a flote, nadie sabe cómo. Eso da mucha fuerza y te hace aprender, te enriquece, te madura. Hasta las gambas y los errores más garrafales nos han servido para saber qué no tenemos que repetir. En la vida estamos para aprender; errando se aprende y compartiendo también. Eso es un método que siempre funcionará, pero llega un momento en que tienes que cambiar de espacio, de gente, de música, de aire. Está bien que cada uno coja su sitio y a quien le apetezca hacer otras cosas las haga. Durante estos días que hemos hecho muchas entrevistas he reflexionado muchas cosas cuando me preguntaban. “¿Qué creéis que habéis perdido bueno, y que habéis ganado?” Pues es obvio. Pierdes ingenuidad, pasión, lo que pierdes a los 18 años. Yo después de cada concierto me iba de fiesta, me daba igual que tuviera cuatro conciertos seguidos, y que me fuera en furgoneta a Singapur. Cerraba los bares la última. Ahora ni por asomo, ni me apetece ni lo voy a hacer.
¿Necesitaban las canciones de Ojos de Brujo una renovación? Necesitábamos una renovación nosotros, más que nuestras canciones. Es el fin de un ciclo. Se podía celebrar o no celebrar. No era el momento para hacer un nuevo disco de Ojos de Brujo porque Aocaná está muy reciente, y hacer un disco de Ojos de Brujo es una señora obra de construcción. Tienes que tener un plan de un año, parar de tocar un tiempo, invertir dinero y energía... Para celebrar los 10 años pensamos en inventarnos otra cosa diferente. A mí personalmente me hacía muchísima ilusión ver qué podía pasar con nuestras canciones interpretadas desde otro punto de vista, en otros géneros, con otros artistas, por otros productores... Ojos de Brujo ha sido especialista en mirarse el ombligo y de ahí ha salido todo lo bueno que tenemos, pero también tus virtudes se convierten en defectos, igual que tus defectos en virtudes. Hemos sido muy radicales, yendo de un lado al otro. Ir a este lado es coherente, porque es muy radical.
¿Cómo os planteáis la gira de este año? Lo primero que vamos a hacer es retomar temas que hace años que no hemos tocado, o que casi no hemos tocado. En el repertorio de Ojos de Brujo nunca nos hemos permitido bajar la energía, siempre era todo guerrero y de cresta, y en realidad hay muchos temas más tranquilos, que a mí me encantan, y que me gustaría cantar en el escenario. Vamos a versionar alguno de nuestros temas en la dirección de este disco. Lo que no sé es quiénes vamos a ir.
¿Vais a conseguir montar una gira con semejante caos? No hay un caos, al contrario. Está más claro que el agua todo. El núcleo duro ahora mismo somos Xavi, Max, Javi el bajista, Carlitos y yo, y lo montamos todo musicalmente desde ahí. La única duda es que no se si vendrá Ramón o no, porque ahora mismo hay diferencias.
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