Rockstar, la compañía creadora del aclamado Grand Theft Auto, vuelve a nuestras consolas con Red Dead Redemption. El juego recoge lo mejor de cine de Sergio Leone, John Ford y Clint Eastwood, para crear una aventura única en la historia del entretenimiento electrónico. Señores, esto es para quitarse el sombrero.
Cuando se empezó a hablar de Red Dead Redemption (RDR) todo apuntaba a que nos íbamos a encontrar con un “GTA del Oeste”, un calco de la exitosa fórmula de Rockstar con un simple cambio de ambientación. Nada más lejos de la realidad. Si bien RDR recuerda enormemente al GTA —se trata también de un sandbox, con entornos abiertos y misiones secundarias— la increible ambientación, la historia y la propia dinámica de las misiones, que se acercan más al shooter, hacen de RDR un juego sobresaliente, con entidad propia.
Una historia de peso
En el juego tomaremos el control de John Marston, un cowboy que tiene cuentas pendientes con la justicia y al que debemos guiar en una historia llena de personajes ambiguos. En RDR no hay buenos ni malos, todos son parte de una sociedad en peligro de extinción, la del salvaje oeste, cuyas reglas dejan de tener sentido. La historia principal del juego se va desarrollando a través de las misiones principales, que nos irán proponiendo los distintos personajes de la aventura. Aunque son variadas hay alguna que se hace repetiva, quizás el punto más flojo del juego. Además de estas misiones hay montones de retos secundarios —muchos más de los que había en GTA— que hacen de RDR uno de los juegos de acción y aventura más extensos del mercado. Si nos centramos tan sólo en las misiones principales nos podemos pasar el juego en unas 20 horas. Si realizamos las misiones secundarias, algo recomendable, la duración del juego se multiplica.
El escenario que recorreremos en nuestra aventura es increíblemente extenso, llegando a doblar el mapeado del GTA IV. Además, desde el primer momento, tendremos enormes superficies de terreno que explorar, siendo uno de los entornos más abiertos y extensos que hemos visto hasta la fecha en los videojuegos. El juego está dividido en tres territorios, entre los que nos podremos mover mediante distintos medios de transporte. Estas tres localizaciones tienen características muy distintas. Nuevo Austin, donde comienza el juego, es la arquetípica región del oeste americano, con sus poblados, saloons, páramos yermos, cactus y barrancos. Nuevo Paraíso es una recreación del norte de México, las construcciones no son de madera, sino de piedra encalada en blanco, y los habitantes hablan en español. Por último West Elizabeth representa la parte industrializada del oeste americano, donde se ve claramente un cambio en la sociedad, con edificios propios del siglo XX y pocos cowboys por las calles.
Para movernos en este enorme terreno contaremos con nuestros fieles caballos. El modo de transporte por excelencia del juego, que cobra una gran importancia.
Un multijugador muy cuidado
Pese a que el modo historia es la razón de ser de esta aventura, el multijugador no se ha descuidado ni un poco. En él encontramos distintas modalidades de juego y un sistema de progreso similar al del Call of Duty, que nos hará disfrutar de lo lindo con nuestros amigos. El juego incluye además un club social, al estilo del que encontramos ya en el GTA IV.
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