Alan Wake es, sin lugar a dudas, uno de los videojuegos más sorprendentes en lo que va de año. Su original propuesta devuelve al género del survival horror su esplendor perdido y nos entrega un argumento digno de las mejores películas del género de terror.
Poco se puede contar de la historia de este videojuego sin caer en el spoiler. Alan Wake es un reputado escritor de terror que ha perdido la inspiración y decide tomarse unas vacaciones, junto a su mujer Alice, en la localidad de Bright Falls. Nada más llegar al pueblo empiezan a suceder cosas extrañas y, como era de esperar, el viaje idílico se tuerce.
El argumento y la ambientación son las principales bazas de Alan Wake, juntos consiguen que no podamos dejar el juego ni un sólo minuto. La historia, compleja a la par que sólida, bebe del mejor Stephen King —autor del que se hacen continuas referencias durante el juego— y recuerda en parte a la última película de Scorserse, Shutter Island, o la serie Twin Peaks de David Lynch. No es esta la única influencia televisiva, el juego está dividido en capítulos que comienzan con el clásico “Anteriormente en” tan típico de las series contemporáneas. La historia no sólo la conoceremos a través de los incontables diálogos y cinemáticas, también iremos recopilando información a través de las páginas que vayamos recuperando de un manuscrito y las televisiones y radios que podremos encender por todo Bright Falls.
Mención aparte merece la ambientación del juego, que es simplemente espectacular. La mayor parte de la aventura se desarrolla por la noche y los juegos de luces cobran una importancia fundamental. Iremos descubriendo el territorio a través de nuestra linterna, el principal arma del juego, aunque también nos ayudará la tenue luz de la luna. Así según estemos en sitios más cerrados o menos la iluminación irá cambiando de una forma tremendamente real.
Cuenta tus balas Alan Wake bebe de la mejor tradición del survival horror. En estos juegos las armas son muy limitadas y tendremos que medir muy bien que recursos tenemos para derrotar a nuestros enemigos. Para acabar con “los poseídos” que atacarán continuamente a Alan Wake, primero tendremos que iluminarlos con la linterna, u otro tipo de artefactos luminosos como bengalas, para que pierdan su poder y así poder dispararles. Las armas del juego son muy limitadas y sólo podremos echar mano de revólveres, escopetas y fusiles de caza. También tendremos a lo largo del título diversos tipos de linternas.
Aunque el juego tiene un desarrollo lineal siempre podremos explorar fuera del camino marcado para buscar páginas del manuscrito, termos de café (un extra que todavía no se para que sirve, aunque da logros), radios o televisiones.
El título se divide en dos tipos de juego muy diferenciados: el que se desarrolla durante el día —más cercano a la aventura gráfica, ya que no hay enemigos—, y el que realizamos durante la noche, que ocupa la mayor parte de la aventura, más cercano a la acción, aunque siempre muy pegado al guión. Pese a esto el terror es la tónica habitual del título y, aunque de día podremos respirar más tranquilos, la tensión apenas disminuye. A esto ayuda también la excelente banda sonora, donde suenan tonadas de gente como Nick Cave.
Con ganas de más Alan Wake es un juego estupendo aunque se hace un poco corto, quizás precisamente por ser tan bueno. La aventura se puede terminar en unas 10 horas, aunque si nos paramos a explorar los secretos del escenario puede durar algo más. El juego se puede disfrutar en tres modalidades: normal, difícil y pesadilla; lo que alarga un poco la vida del título. Microsoft ya ha anunciado que habrá contenido descargable gratuito a finales de año.
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