Aunque estudiar es una parte fundamental, y absolutamente necesaria, de nuestro aprendizaje, no lo es menos la correcta asistencia a las clases. Y es que de la atención que prestemos a las clases depende en gran medida el rendimiento de nuestro estudio posterior, pues en las clases donde realmente se aprende lo que luego vamos a tener que plasmar en los exámenes. Unos buenos apuntes valen su peso en oro.
Prestar atención en clase es fundamental para luego no vernos desbordados por el estudio. Un alumno que asiste puntualmente y sin falta a todas las clases, y que las aprovecha adecuadamente, necesitará menos tiempo para el estudio posterior de la materia. Para sacar partido de la clase es necesario ir con la disposición necesaria, para ello debemos llevar la asignatura al día. De nada sirve prestar atención en una de cada tres clases, pues ya habremos perdido la marcha de la asignatura y no sabremos de que se está hablando.
La clase además nos sirve para distinguir que es lo realmente importante de cada materia, y que puntos son susceptibles de entrar en el examen. Normalmente el profesor que nos da la clase es el mismo que posteriormente nos va a examinar, y, consciente o inconscientemente, enfatizará las partes que el considere más importantes, y que a su vez son las materias que con más probabilidad entrarán en el examen. Esto nos puede ahorrar mucho tiempo a la hora de estudiar.
Factores de distracción
Si estamos decididos a que nos cundan las clases es importante evitar todo aquello que puede hacer que perdamos la atención. Lo más importante es evitar sentarse al lado de los compañeros propensos a distraernos. Todos sabemos a quién tenemos que evitar para poder estar atentos durante toda la clase. Además es importante saber escoger bien el lugar donde nos sentamos. Por lo general en las últimas filas se puede perder más fácilmente el hilo de la clase, aunque eso ya depende de nuestra propia capacidad de concentración. Además de esto hay muchos otros factores que pueden influir a la hora de distraernos durante la clase; el cansancio, el aburrimiento, factores emocionales... Muchos de estos factores no se pueden evitar, y dependen también de lo bueno que sea el profesor, pero si podemos hacer un esfuerzo por mitigarlos.
Tomando apuntes
Los apuntes son la herramienta esencial de todo estudiante. Sólo mediante la práctica lograremos hacer unos buenos apuntes. Lo más importante a tener en cuenta es que los apuntes no deben ser una transcripción literal de lo que está diciendo el profesor. Unos buenos apuntes son los que interpretan y seleccionan lo que está diciendo el profesor y dejan bien claro que es, y que no es, relevante. Además unos buenos apuntes deben estar bien organizados, y esto muchas veces no es fácil. Según el tipo de profesor que tengamos los apuntes deberán plantearse de forma distinta. No es lo mismo un profesor que se dedica a leer el libro que uno que diserta sobre cualquier tema, alejándose de la explicación principal. Otro vicio que hay que evitar, muy común entre los estudiantes de Bachillerato, es pasar los apuntes a limpio. Hay que intentar tomar los apuntes bien a la primera, pues pasar los apuntes a limpio requiere una inversión de tiempo que no suele compensar en la mayoría de los casos. Para evitar este doble trabajo es preferible ver los apuntes al terminar la clase y si vemos algo erróneo tratar de corregirlo en el momento, sin tener que volver a rescribir todos los apuntes.