Hemeroteca :: 01/03/2010
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SENSACIONES
Por Miguel Ayuso Rejas
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mayusomenos25com/6/6/14
Última actualización 25/02/2010@17:18:47 GMT+1

El Aviador Dro y sus obreros especializados fue una banda revolucionaria. Pioneros del techno pop español en los 80 cumplieron en 2009 sus 30 años de vida. Como celebración del aniversario han sacado un disco, Yo, Cyborg, en el que actualizan sus éxitos de los 80 y nos presentan cuatro nuevas canciones. Hablamos con el único aviador de la formación original que sigue en activo, Biovac N.

¿Qué sentido tiene volver a grabar los clásicos de Aviador Dro?
Básicamente porque no somos los mismos ni las canciones son las mismas. Son 30 años. La chica de Plexiglas la compuse con 15 años y está grabada con 17. Soy otra persona 30 años más tarde, y la canción es otra canción. Las canciones han crecido con nosotros. Si queremos hacer una celebración del 30 aniversario lo lógico es hacer un recorrido por todas las canciones que han crecido con nosotros, proponer algo nuevo como buenos futuristas y al mismo tiempo enseñar lo que somos ahora, no lo que fuimos. Si no sería un ejercicio de nostalgia, y nosotros no participamos en la nostalgia, no nos interesa. El pasado es nuestra base, algo para fortalecernos, pero siempre mirando lo que estamos haciendo ahora mismo. Este era el objetivo de la regrabación y restructuración. Creo que un fan de toda la vida va a apreciar de alguna manera que le propongamos algo nuevo o diferente y alguien que nos quiera conocer ahora nos conoce como somos ahora.


Con motivo del 30 aniversario os habéis juntado con antiguos miembros de la banda para un concierto en Madrid. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Ha sido fantástico. Era una energía muy fuerte, no disipada, acumulada. Había gente que estaba más motivada que cuando el grupo empezó en su momento. Ese rencuentro ha sido divertido, emocionante y fructífero. Lo que hicimos con Arturo Lanz fue algo completamente distinto y nuevo, y de hecho nos estamos planteado colaborar con él en algunas cosas. De los ex-aviadores los dos dos que han mantenido contacto con la música son Arturo con Esplendor Geométrico y Rep con Pangea y sus maxis para bailar. Este reencuentro también es musical. No se va a quedar sencillamente en un momento, aunque la actuación si es irrepetible. Reunir a los 18 aviadores de la historia en la Joy es difícil. Afortunadamente lo grabamos en video con un montón de cámaras y la intención es editarlo en DVD en un futuro muy próximo.





¿Con que formación de Aviador Dro te quedarías?

Cada una tenía su fuerte. La original, antes de que se escindiera la gente que formó Esplendor Geométrico, era la más fuerte, la más poderosa, en el sentido de que eramos gente de 17, 18 años y lo que tienes en ese momento no lo vas a tener nunca más; quitando a Arturo que es una fuerza especial de la naturaleza. Sin embargo musicalmente éramos los más inseguros de todos, no sabíamos prácticamente nada de estar en un escenario y lo pasábamos mal. Tocábamos en unas condiciones absolutamente desastrosas. No existían mesas de mezclas. En muchos casos eran un caos, aunque tampoco nos importaba demasiado, en cierta manera éramos punks y es lo que pretendíamos.

Después está la formación más conocida, donde cantaba Fox Cicloyde, la que llamábamos “escuadrilla de oro”. No fueron muchos años, desde el 82 hasta el 85. Sin embargo es la que mejor se recuerda, porque tuvo una gran difusión. Es la que siempre se nombra en la “Edad de oro del pop español”. Esa formación era la más grande, llegamos a ser siete en el escenario. Era muy divertida, la formación con la que más disfrutábamos.

La última formación para nosotros es la más sólida musicalmente. Está con nosotros Mario Gil, un histórico de esto y que toca mucho mejor que todos nosotros juntos, por lo que nos da un soporte técnico y musical muy importante. Hay dos nuevos miembros que están desde el 99, que tienen la misma edad que el Aviador, 30 años. De alguna manera es la parte nueva, que nos proporciona una infraestuctura muy potente. Nos sentimos muy cómodos en los concierto y las grabaciones. Estamos disfrutando más que nunca en un concierto. Ya no tienes esos problemas técnicos. Ahora tenemos ya un nombre, no tenemos nada que demostrar y todo por hacer.

No sabría quedarme con ninguna porque creo que es una evolución lógica.





Vuestro grupo siempre fue una rara avis del pop español. Cuando salisteis lo único parecido eran Devo, eran americanos y ni siquiera habían sacado su disco más conocido, el Freedom of Choice. ¿Cómo se tomaba la gente vuestra propuesta?


La gente no entendía nada. Cuando se reune el Aviador lo que hacemos es poner un anuncio en el segundamano buscando gente que le interesara el rock aleman. Nosotros despertamos a la música con los Sex Pistols, teníamos una profunda base punk, y después descubrimos a gente como Devo, los Residents y Kraftwerk y creamos un sonido un poco distintivo. Aunque la imagen es un derivado corporacional de todos ellos, nos interesaba el tema de la uniformidad por muchos motivos, entre otras cosas por que la habían utilizado los mismos futuristas o gente como Trobing Gristle o Cabaret Voltaire. La cosa era más amplia de lo que parecía. La gente en un primer momento te identificaba con Devo pero en ese momento lo que pensábamos es que los punks iban de punks y los techno iban de techno, que es lo que nosotros decíamos que eramos. El punk de alguna manera ha quedado y se ha mantenido como una imagen, mientras que el pop electrónico ha evolucionado a otra cosa completamente distinta. Nosotros permanecemos como más raros en ese sentido. Cuando empezamos a buscar grupos que había de nuestra onda nos salían 16 y no encontrábamos a nadie más. Eso te da una idea de las dimensiones reales de la movida. No había una sensación de ser raros, todo el mundo en ese momento era raro. Nosotros salíamos a las diez a malasaña y no había chicas, las chicas no salían de casa, sólo salía Alaska, que destacaba no sólo por ir de leopardo, si no porque era una de las cinco chicas que había en la calle. No te puedes imaginar lo que ha evolucionado la cosa en todos estos años. Han cambiado muchas cosas para bien, afortunadamente, y la cantidad es una de ellas. Ahora es muy fácil encasillarse en un sonido, en un estilo, pero en aquel momento esos sonidos no existían. Todo se agrupaba bajo la nueva ola.





Uno de los pilares decisivos de la historia de Aviador Dro es la creación del sello Dro, que fue fundamental para el desarrollo del pop de los 80. ¿Por qué os lanzasteis a tamaña aventura?
Realmente fue un accidente. Nosotros hicimos una compañía porque nadie quería editar nuestros discos. Ganamos un concurso y el premio era editar tres singles. Bueno, en realidad el premio era un LP compartido con otro grupo, con Charol creo que era. Afortunadamente alguien de Phonomusic entró en razón y vio que era mejor sacarnos por separado. En ese momento se lanza La chica de plexiglas y La Visión y se graba otro single más que no sale hasta hace unos años. Después de esto presentamos una propuesta de LP. Phonomusic la rechaza, no le interesa y quiere que metamos batería acústica y una serie de cosas a las que nos negamos en rotundo. Empezamos a pasear la maqueta por todas las discográficas pero nadie la quería. Finalmente un productor francés nos graba una maqueta para CBS, con muy buena intención, pero CBS la rechaza también. Así nos econtramos con un proyecto de LP que no tenía salida. En ese momento sabíamos por las actuaciones que teníamos buena acogida y se nos ocurrió, viendo que Los Nikis también lo habían hecho, autoproducirnos un single.

Lo que pasó es que nosotros registramos el nombre de DRO y lo hicimos oficial. Como no teníamos dinero para la carpeta hicimos fotocopias de unos panfletos y los pintamos a mano una por una las 2.000 copias de Nuclear, Sí, que fue nuestro primer single en Dro. Para nuestra completa sorpresa en menos de una semana vendimos todo. Reeditamos otra vez y volvió a pasar lo mismo. Entonces vimos que a un montón de grupos como Glutamato Yeye, Siniestro Total, Alphaville, Gabinete Galigari o Los Decibelios les pasaba lo mismo. Hablamos con ellos, y sin contratos ni nada, empezamos a sacar singles. Con prácticamente todos pasó lo mismo. Había colas en las tiendas para comprar los discos. Teníamos 19 años, la mayoría estábamos estudiando, y de repente eso cogió unas dimensiones inabarcables. Guardábamos los discos en la casa que tenía con Arco Iris y casi no cabíamos. Sin comerlo ni beberlo nos encontramos con una compañía de la que se podía vivir. Al cabo de un año o dos y viendo que eso no se acababa, y que venía gente del tamaño de Loquillo o Nacha Pop, hablamos con nuestro manager de ese momento y compartimos una oficina para empezar a establecernos de una manera más formal. Así empezó todo a tomar grandes dimensiones y sacamos discos que tuvieron un éxito tremendo como El ritmo del garaje de Loquillo, Marines a pleno Sol de los Nikis, Que Dios reparta suerte de Gabinete Galigari, Zoraida de Glutamato Yeye… Hubo siete u ocho albumes lanzados simultáneamente, que sonaban en la radio y se vendían. Estaban en el sitio adecuado en el momento adecuado. A partir de entonces tuvimos que tomar la decisión de si queriamos mantener un trabajo fijo con la discográfica al margen del Aviador. Lo que ocurrió es que se sacrificó parte del trabajo en el Aviador Dro a partir de entonces porque la compañía llegó a absorbernos la totalidad de nuestro tiempo. Eso redundó en que a partir de ahí el Aviador estuviera limitado. La aventura estuvo bien durante muchos años, se sacaron un montón de buenos discos y llegó un momento en el que no podía continuar y nos desvinculamos de esa historia.





Aviador Dro pretendía transmitir un mensaje futurista. ¿Tiene cabida aún hoy ese mensaje de hace 30 años?

Yo creo que por suerte o por desgracia los mensajes tienen la misma validez hoy en día que hace 30 años. Por ejemplo el concepto básico del Aviador, que es considerar la ciencia y la tecnología como armas revolucionarias, es un mensaje que se entiende mucho más en el universo de Internet, de los Hackers y los movimientos online antiglobalización, que antes. Cuando hablamos de la red global de información en 1980 la gente te miraba raro. Lo consideraban meramente ciencia ficción. Cuando hablabas en ese momento de que la Unión Soviética iba a desaparecer en un plazo de menos de quince años nadie te creía. Da la circunstancia de que tres de los Aviadores actuales hemos estudiado historia. No es un contrasentido el que un futurista sea historiador. Nosotros lo que hacemos es recabar información del presente y el pasado para delimitar un más que probable futuro. No solamente actuamos como espectadores, pretendemos participar lo más activamente posible en que ese futuro se desarrolle de esa manera. Nosotros podemos hablar del equipo como órgano de trabajo, tanto en DRO donde éramos propietarios de nuestra propia empresa como hoy en día con Generación X, que pertenece al Aviador Dro y es nuestro instrumento de trabajo cuando no estamos haciendo música. No nos consideramos músicos en ese sentido, somos hombre de acción, operarios, obreros especializados. Estamos llevando esto a la práctica y demostramos que es posible.



¿Cuáles son los planes de futuro de Aviador Dro?
Lo que ha surgido a partir de esta reunión es una nueva puesta en marcha. Hemos pasado la ITV, hemos cambiado las piezas necesarias, hemos dejado constancia documental de que esto sucedió en un DVD y ya estamos trabajando en nuestro próximo disco: La voz de la ciencia. Pretende ser un disco de divulgación científica. Va a ser un artefacto, no sólo música. Habrá artículos científicos reales, esperemos que escritos por gente sólida e interesada en el proyecto, e ilustraciones relacionadas con los temas científicos que nos causan mayor interés como el Gran Colisionador de Hadrones, la exploración de Marte o el electrolanzamiento de partículas. Ahora estamos trabajando en estos temas. La idea es hacer un libro-disco que se pueda escuchar a distintos niveles. Queremos recuperar la idea de síntesis de mezclar dos discos que puedan ser escuchados simultáneamente ahora que todo el mundo tiene dos reproductores en casa. Ese es el proyecto más inmediato y estamos ya en ello.



¿Cómo habéis aguantado 30 años trabajando a todos los niveles e incluso viviendo juntos?

Nosotros coincidimos en una manera de pensar, la música en realidad es un accesorio. Somos un grupo de gente que compartimos un montón de ideas y es lo que hace que nos divirtamos todavía juntos. Somos un colectivo. Empezamos siendo un fanzine, en un centro ocupado de Mantuano en Prosperidad, pasamos de las revistas a la música. Por eso nos es fácil recuperar el antiguo espíritu. Estamos convencidos de lo que hacíamos y seguimos convencidos.



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