Antonio Arias, cantante y guitarrista de los granadinos Lagartija Nick, nos recibe en el planetario de Madrid para charlar sobre su último trabajo en solitario, Multiverso. En su nuevo disco, Arias le da vida a 12 poemas escritos por científicos, en una peculiar celebración del año internacional de la astronomía.
¿Por qué has decidido hacer un disco cuya única temática es la física y la astronomía? José Antonio Caballero había escrito ya algún artículo sobre astronomía y música, incluso nombraba a Lagartija Nick. Había hecho dos artículos sobre astronomía y poesía. Empezaba con un poema de un catalán, David Jou. En cuanto lo leí le propuse a José grabar un par de canciones con motivo del año de la astronomía. Así empezaron a salir canciones. José me proporcionó un link dónde había más poesía científica. Lo que en principio iba a ser una vía de escape para hacer algo en solitario se convirtió en un disco. Cuando un disco empieza a coger vida propia lo mejor es acompañarlo, aunque te duela. Se nota que tiene una fuerza que te arrastra. Al final lo vamos a sacar justo cuando termina el año de la astronomía. Por mucha prisa que te des, el hombre propone y Dios dispone.
La temática científica no es muy frecuente en el mundo del rock. ¿Cómo has logrado musicar temas científicos? Es una cosa que da un poco de reparo por el rechazo que puede tener. Un amigo mío oyó el disco y dijo que no entendía ninguna canción. Con Lagartija Nick hicimos una canción con Pedro Duque que ya abordaba un tema científico. Aunque lo hacía con un lenguaje futurista y música futurista, estaba aplicado a situaciones cotidianas. Ahora se trataba de hacer textos muy científicos con música que recordara a los años 50 y 60, para crear el contraste entre un lenguaje elevado y sideral y el colectivo dorado de la ciencia ficción. Aunque tiene más ciencia que ficción.
El disco está grabado en un observatorio. ¿Cómo fue la experiencia? Grabamos parte del disco en el observatorio de Calar Alto, que es una de las cosas más inmensas que he visto en mi vida. Los observatorios están muy alejados unos de otros, hay que ir en coche, y es como un pequeño pueblo científico. Todo tiene una estética muy sesentas. Me pareció increíble. Nos dijeron: “elegid la cúpula que queráis”. Había una inmensa, con las dimensiones de la de San Pedro, en el Vaticano. Era demasiado grande, te sentías insignificante. Cogimos una intermedia. Enchufes había en todos lados, eso sí. Yo intenté llevar las canciones que menos molestaran, las más suaves, pero fueron los mismos astrónomos de allí los que me preguntaban por qué no había traído la batería. Si lo llego a saber… Fue una experiencia mística-tecnológica, en el sentido de que es un templo de la tecnología. Es la búsqueda de Dios como ecuación perfecta.
Antonio Arias - Miríadas
Tras una época muy confusa y de experimentación con Lagartija Nick habéis sacado dos discos, El shock de Leia y Larga Duración, donde volvéis a vuestros inicios, y que han cosechado muy buenas críticas. ¿Qué camino vais a escoger ahora? El proyecto que tenemos entre manos es muy sorprendente, pero no quiero comentarlo porque si lo comento se retrasa. Es una cosa muy chula, de cine. Eso deberíamos tenerlo para el verano que viene. Queremos salir muy fuertes, con la misma formación y el mismo sonido, pero con un concepto distinto. Desde Lo Imprevisto, que se edita en 2004, hubo una recuperación. Volvimos a estudios que podíamos dominar y luego conocimos a Pau Grau que es el que nos puso el esplendor sonoro en El Shock de Leia, con el que repetimos en Larga Duración. Gracias a esto llevamos tres años muy fuertes. Mucho mejor que los años en los que estuvimos en Sony. Ahora también se va a reeditar Su y haremos un par de bolos con la formación antigua.
Pese a que has estado en dos bandas fundamentales para el rock en España, 091 y Lagartija Nick, nunca han tenido la repercusión que se merecían. ¿Compartes esta reflexión? Esa falta de popularidad siempre la he intentado usar en mi propio beneficio, para pasármelo bien. Gracias a eso podemos hacer lo que nos dé la gana. Puede que hagamos discos diferentes porque no sabemos como acertar para llegar al público o puede que lo hagamos porque nuestra cuota de fama no es tan alta para sentir esa presión. Hay un mundo en el que puedes ser muy creativo, puedes llegar a muchos sitios, y no tienes porque estar continuamente sobrexpuesto, que siempre te va a venir mal. Siempre vas a tener unas presiones a las que no vas a saber responder, porque siempre te sientes culpable. Nuestro ambiente es más privado, con presupuestos más pequeños, pero también hemos saboreado la fama mundial tocando el Omega con Enrique Morente. Siempre estoy intentando juntar a 091. Cuando hablo con ellos por separado siempre me dicen que sí, pero en cuanto se juntan dos se echan para atrás. Encima me desmienten. Me dicen que sí y luego no lo reconocen.