El Cambio Climático es una realidad desde hace mucho tiempo, ¿por qué ha tardado tanto la sociedad en concienciarse de verdad? En primer lugar, llegar a la certeza plena de algo tan complejo es siempre un proceso. La ciencia nunca suele ser categórica, y en un asunto en el que intervienen tantos factores como es la climatología global, entender las cosas y llegar a certezas, es fruto de muchos estudios, muchas investigaciones diferentes que han de encajar como en un puzzle. Además, cuando la ciencia entra en colisión, como es el caso, con poderosos intereses económicos, no es tampoco extraño que surjan interesados escepticismos que intenten restar fuerza a las conclusiones obtenidas, sobre todo cuando esas conclusiones obligan a adoptar decisiones políticas que pueden resultar en una regulación de la actividad industrial. Que existe el cambio climático y que éste deriva en buena medida de la actividad humana es algo de lo que una buena parte de la gente y no solo los científicos hace mucho que está convencida, todo el mundo lo está viendo cada año en las más diversas alteraciones climáticas. Pero la dificultad de adoptar medidas por parte de los países sin que ello represente, por ejemplo, desventajas competitivas frente a otras naciones, es lo que enrevesa endiabladamente la cuestión.
Este problema medioambiental ya está afectando de forma importante a los países más pobres, ¿Cuándo piensa que podría empezar a afectar en esa medida a los países industrializados? A los países industrializados ya les está afectando, lo que sucede es que, en primer lugar, el impacto es más suave en éstos, e incluso, en algún caso concreto, algunos de esos cambios pueden parecer positivos para la economía de esos países a corto plazo. Pensemos por ejemplo en como se está dulcificando el clima en muchas zonas heladas del hemisferio norte, lo que abre nuevas tierras al cultivo o a explotaciones mineras o petrolíferas, o incluso la apertura de nuevas vías de comunicación por el Ártico. Pero es que, además, estos países ricos tienen muchos más medios para adaptarse a las consecuencias, cuando estas son negativas. Aún así, si pensamos por ejemplo en cosas como los huracanes que castigan zonas de Estados Unidos, y vemos que con el cambio climático este tipo de acontecimientos pueden crecer en frecuencia e intensidad, nos daremos cuenta de que llegados a un punto, las economías occidentales tampoco son invulnerables y que pueden verse también seriamente castigadas por el problema (las economías son más frágiles de lo que suele pensarse). Países como España, por cierto, son especialmente vulnerables por su situación geográfica y su disponibilidad de recursos hídricos fluviales, entre otras cosas.
¿Qué espera de la cumbre de Copenhague? Úno quiere pensar que , habiendo llegado al nivel de conciencia global que hoy existe sobre el tema, donde ya nadie discute la seriedad del problema, de ésa cumbre debiera salir un acuerdo consistente que sustituya al de Kioto. Que las naciones industrializadas se comprometerán a porcentajes importantes de reducción de emisiones y que dotarán de medios a las naciones más pobres para que se adapten a unos impactos que ellos van a sufrir más pero que en buena medida no han causado. Pero lo cierto es que hasta este momento las cosas no están yendo bien. La propia ONU se quejaba de ello en la última reunión sobre el tema en Bangkok. Queda ya muy poco tiempo para la reunión de Copenhague y aún no se ha llegado a acuerdos serios suficientes. Queda mucho por hacer y si todo se deja para el último momento, es probable que la cosa se salde con un fracaso o con un acuerdo insuficiente. Hay que hacer un llamamiento, en el sentido del que hiciese el presidente francés Sarcozy para que , si es preciso, se realice alguna reunión suplementaria más, fuera de las que ya se han programado, para que se llegue a Copenhague con los deberes hecho.
¿Cuáles son las medidas que se han de tomar por los países de primer orden para solventar el problema climático? Se debe acordar fuertes reducciones de emisiones, superiores al 40% para el año 2020. De todos modos, aún tomando estas medidas, ello no quiere decir que no se vayan a sufrir efectos, sino que los efectos serán mucho menores de los que existirían si ésas medidas no se tomasen. Deben adoptarse medidas muy serias, por ejemplo, en cuanto a potenciar la eficiencia energética y promover la utilización de las energías más limpias. No se comprende que haya países como España, punteros en energía solar, pero que tengan que exportar buena parte de lo producido en éste ámbito a países con mucho menos sol porque en nuestra nación apenas se haya implantado esta forma de energía. Otro tema importante es que los países ricos se comprometan a dar una financiación suficiente a los países en vías de desarrollo.
¿Qué le parece la política del ejecutivo español al respecto? Me parece una política más de cara a la galería que real y seria. Propuestas como ésa del 0,7% parecen improvisaciones. El Gobierno español habla mucho de Medio Ambiente, pero luego resulta que la política ambiental española está prácticamente desmantelada. Antes teníamos un Ministerio de Medio Ambiente con una Ministra, la señora Narbona que, como todos los políticos, tenía cosas criticables, pero que era una persona que se creía estos temas, se los tomaba en serio y sabía de ellos. Ahora en cambio ¿que tenemos?. Tenemos un estrambótico Ministerio donde se han unido el medio ambiente y agricultura , sin que ello haya complacido ni a los ambientalistas ni a los agricultores, y con una Ministra que ni sabe ni le interesan estas cosas y que apenas aparece públicamente para hablar de estos temas. Ni siquiera es momentos tan cruciales como éste en el que nos encontramos de cara a la cumbre de Copenhague.
Según FAO existen 1020 millones de personas en el mundo que pasan hambre, ¿Qué opina sobre estos datos?¿En que manera incide el cambio climático en este hecho? El cambio climático puede tener, como la propia FAO ha dicho, un hondo impacto en este tema, agravando la calamitosa situación de muchas zonas pobres del planeta, incidiendo en temas como la pérdida de productividad de las cosechas o la expansión de enfermedades. Es por ello que organizaciones como Manos Unidas se han comprometido en la lucha para conseguir que nuestro Gobierno adopte posiciones serias de cara a la reunión de Copenhague, tanto en el sentido de reducir nuestras emisiones como en el de aportar recursos al Tercer Mundo. Mucha gente no repara en un hecho clave: países pobres como los de África subsahariana están sufriendo unos impactos del cambio climático sin haber ellos hecho prácticamente nada para que se de ése cambio climático. las emisiones las han causado los países industrializados. En resumida cuentas, como nosotros hemos causado el cambio climático, somos nosotros los que hemos causado ésos daños en los países pobres y, por ello, no por caridad sino por justicia, debemos indemnizarles. Sin embargo, esto de destinar fondos para que los países más pobres puedan adaptarse mejor al escenario del cambio climático, está siendo precisamente uno de los principales escollos en las negociaciones. Existe incluso la inquietud por parte de algunas ONG,s de desarrollo de que pudiera desviarse parte de la ayuda que hoy llega a algunas zonas deprimidas con este pretexto, en lugar de habilitar cantidades suplementarias.
¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie para aportar nuestro granito de arena? Mucho. Desde las consabidas medidas personales de las que siempre se habla, tales como usar el transporte público, ahorrar electricidad en casa, etc. hasta apoyar cualquier clase de iniciativa dirigida a concienciar o a presionar a los políticos a que tomen medidas. Por ejemplo, apoyar campañas como esta que acaba de lanzar Manos Unidas. Desde una firma sobre un papel, hasta un apoyo en la red, todo ayuda. Y , por supuesto, tener en cuenta estas cosas a la hora de votar, o incluso a la hora de hablar de estos temas. Es una obligación moral estar lo más informados posible sobre cualquier cosa que , como ésta, puede tener tan graves consecuencias. Todos debemos ser elementos activos en esto.