Ágora es el proyecto más ambicioso de Alejandro Amenábar hasta la fecha. Aunque el director español nos tiene acostumbrados a sus constantes cambios de registro no deja de ser sorprendente que le haya dado por una película como esta.
Ágora está basada en hechos históricos, pero con elementos de ficción. La película se centra en la figura de Hipatia de Alejandría (Rachel Weisz), hija de Teón -el director de la Biblioteca- , mujer brillante y entregada a la ciencia, por la que ha renunciado a casarse. Toda la acción se sitúa en el siglo IV, cuando el imperio romano empieza a dar signos de decadencia, la religión pagana va a menos, y en cambio ha surgido un pujante cristianismo, que ya no sufre la persecución de antaño. En tal tesitura la escuela de Hipatia es un remanso de paz, allí tiene estudiantes cristianos y no cristianos, y a lo que se dedican es a cultivar el saber, y a formarse para ser parte de la elite en un futuro próximo. Pero a la filósofa le han salido dos admiradores. Su discípulo y amigo Orestes, y el esclavo Davo.
En términos de concepción, Ágora es una obra muy ambiciosa que no acaba de funcionar. Siguiendo los pasos de su muy admirado Stanley Kubrick en Espartaco, el director quiere conjugar una gran historia de época, con una trama dramática de personajes e ideas. Y algo chirría en la alternancia entre esos magníficos planos generales de la ciudad en todo su esplendor, perspectivas planetarias y planos cenitales, con las cuitas de Hipatia y compañía. Otro problema que presenta el guión de Amenábar y Mateo Gil es la no-evolución del personaje de Hipatia, quien permanece sabia y sin crecer durante todo el metraje, impertérrita ante los avances amorosos, lo que se trata de subsanar con la subtrama de sus estudios astronómicos, bien resuelta visualmente, pero metida con calzador. Aunque Rachel Weisz hace un trabajo digno de elogio, habría dado mucho más de si con un personaje de mayor carga emocional.
Por lo demás Ágora tiene todos los elementos de una gran superproducción, algo muy difícil de ver en el cine español, y en ese sentido la recreación que se hace de Alejandría es excelente. No estamos, ni de lejos, ante lo mejor de Amenabar, y aunque la película no es horrible, tiene uno la impresión de que se podría haber hecho mucho mejor.
Trailer de Ágora
16/20
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