El 16 de septiembre, la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, nos dejaba sorprendidos con una nota de prensa en la que afirmaba que “España ya es un país de ciencia que genera el 3% de la ciencia mundial, situándose como novena potencia en este campo”. Unas declaraciones bastante controvertidas, ya que llegaban tan sólo unos días después de que el Gobierno anunciara un posible recorte del 37% en el presupuesto destinado a ese ministerio.
Releyendo con más calma la nota de la Ministra encontramos perlas como esta: “España genera el 3% de la ciencia mundial, gracias a una comunidad de investigadores que ha sido capaz de multiplicar por nueve la producción científica nacional”. Es aquí donde aparece en escena una de las ilusiones más extendidas cuando algún político abre la boca para hablar de ciencia: “El espejismo de la Ciencia en España”. Y es que, aunque suene parecido, la situación de la Ciencia en España no es lo mismo que la situación de los científicos españoles, esa gran comunidad exiliada a la fuerza, trabajando en y para países realmente científicos. Recordémoslo para próximas declaraciones: la situación de la ciencia en España no es la situación de los científicos españoles en Suiza, en Alemania, en Inglaterra…
Estimada ministra, le daré un dato que si refleja algo más cuál es la situación de la ciencia en nuestro país: tan sólo uno de cada 1188 científicos españoles en el extranjero vuelve a España. La mayoría de los sectores científicos recomiendan… no volver. La verdadera situación de la Ciencia en España en realidad pasa por una falta preocupante de proyectos, tanto privados como estatales, unos científicos mileuristas que no tienen un salario proporcionado a su capacidad y que pasan más horas atrapados por la boa constrictor de la burocracia, que trabajando en sus laboratorios o centros de investigación… Señora Garmendia, no tenemos científicos, tenemos becarios casi de por vida… unos becarios mirando con impotencia el plazo de vencimiento de su mísera subvención, mientras de reojo, miran el panel de vuelos hacia Europa. Aún así, llevan meses hablando de buscar un nuevo “modelo económico productivo” y no parece que a nadie se le haya ocurrido mirar hacia los grandes científicos que tenemos desperdigados por medio mundo. Es más, diríamos que alguien se ha creído realmente este espejismo de la Ciencia en España y, puesto que “ya somos un país de ciencia”, ha decidido que lo mejor es reducir el presupuesto a los que aún quedan por aquí…
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(Javier Peláez es el artifice del blog cultural La aldea irreductible)