SENSACIONES
Entrevista
Última actualización 14/05/2009@13:21:21 GMT+1
Guillermo Barrientos es una de las cabezas visibles de la nueva generación de actores que se está gestando en la televisión española. Se dió a conocer en SMS, la serie que retomaba el espíritu adolescente de la mítica Al salir de clase, y tras un parón ha vuelto para dar vida a Iñigo, uno de los protagonistas de Hay alguien ahí, la nueva serie de terror de Cuatro que se ha hecho un hueco en las difíciles tardes de lunes.
¿Esperabais la buena aceptación que ha tenido la serie en un día tan difícil como el lunes?
De primeras nos sorprendió para bien. Hicimos un 14% de share el día del estreno y fue una muy buena noticia. Luego hemos bajado un poquito, porque los estrenos siempre generan más expectativas, pero nos hemos mantenido. Parece que hay un público más o menos fiel que la sigue todas las semanas. Estamos muy contentos. Es difícil hacerse un hueco, y más los lunes con CSI,Física o Química y Pelotas. Cuando supimos que se iba a hacer el lunes la gente reaccionó con mucho escepticismo, incluso alguno hablaba de serie kamikaze, pero luego no fue así. Salvando el dato de esta semana, que no es muy bueno, parece que nos hemos hecho un hueco.
El papel que haces en Hay alguien ahí es muy distinto a lo que has hecho hasta ahora en series como Amar en tiempos revueltos y sobre todo SMS. ¿Cómo lo has afrontado?
Después de hacer cositas pequeñas SMS fue el primer papel contundente que hice. Cuando terminó tenía la ilusión de que iban a salir cosas enseguida. Me decían que iba a tener trabajo, que era de una nueva generación de actores. El caso es que estuve prácticamente un año y medio sin trabajar. Eso fue una cura de humildad muy grande para saber que esto era difícil. Cuando llego el papel en Hay alguien ahí lo recibí con la máxima ilusión.
Tengo entendido que estás estudiando Ciencias Políticas.
Ciencias Políticas es ahora mismo mi hobby. Estoy trabajando y dedico la mayor parte de mi tiempo a ello. Al fin y al cabo es lo que me gusta, es mi vocación y a lo que me quiero dedicar. Sin embargo el año pasado como no trabajé estuve centrado únicamente en la carrera y me fue bastante bien. Ahora estoy en quinto, a punto de licenciarme, pero la situación es diferente. Si tengo algún hueco libre voy a clase.
¿Qué es más importante para ser actor, el talento o el oficio?
Las dos cosas son muy importantes. El talento es un ente. Cuando se dice que alguien tiene talento no se sabe muy bien a que nos referimos. Todo es más bien una experiencia y un oficio que vas adquiriendo a lo largo de tu trayectoria. Eso que llaman talento, que no niego que exista, y hay gente que lo tiene y gente que no, ayuda, pero el oficio es lo que te va dando peso. Esto es una carrera de fondo, en la que siempre aprendes y siempre hay cosas que mejorar.
Las series españolas están cambiando. Parece que cada vez hacemos series más americanizadas, tanto en el formato como en el tema. ¿Cómo valoras este cambio?
Estados Unidos está en la vanguardia. Está habiendo un cambio de modelo del cine a la televisión. Hemos vivido una revolución de las series de televisión de manos de HBO con los Soprano y series como Californication o Entourage. Me parece que lo que hace Estados Unidos es todo un referente y fijarse en ello no es malo. Las series españolas deben aspirar a la calidad y la originalidad. Si la originalidad y la calidad se están haciendo allí porqué no reflejarse en ello, sin querer tampoco hacer burdas copias ni ser pretencioso. Hay que tener en cuenta las limitaciones que hay entre su industria y la nuestra, pero creo que se pueden hacer cosas muy frescas pensadas, hechas y paridas aquí.
El primer vigilante de la casa de Hay alguien ahí dejó el trabajo por que oía ruidos extraños. ¿Es cierto?
El primer vigilante se fue. Yo no le conocí, pero es verdad. Me lo ha comentado mucha gente del equipo, que el vigilante oía cosas y se largó. Esto genera morbo y lo mismo aumenta la curiosidad de la gente por ver la serie. Durante los rodajes no ha ocurrido nada paranormal, ha habido accidentes, pero relacionarlo con cosas que no se puedan explicar no tiene sentido.