CARRERAS
Historia
Por
Miguel Ayuso Rejas
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mayusomenos25com/6/6/14
Última actualización 27/04/2009@12:05:09 GMT+1
Carmen Sanz compagina sus clases de Historia Moderna en la Universidad Complutense de Madrid con su trabajo en la Real Academia de la Historia. Su trabajo le fascina y es una gran defensora de la importancia de conocer nuestra historia.
¿Por qué escogió estudiar Historia?
Fue una pasión. Recuerdo que después de aprobar la selectividad había que escoger tres opciones y yo elegía Historia, Historia e Historia. Probablemente tuvieron mucho que ver mis profesores del Instituto. He estudiado siempre en la enseñanza pública y mis profesores de instituto de Historia y letras fueron magníficos, todos. Alguno de Matemáticas no fue tan bueno…
¿Cuál fue su primera fascinación histórica?
Las biografías, de Juan de Austria, de Carlos V… Tenía biografías ilustradas con viñetas.
Muchos estudiantes amantes de la historia deciden no estudiarla por miedo a no encontrar trabajo. ¿Qué les diría?
Ahora hay muchas oportunidades en el mundo de los mass media. Los alumnos de Historia salen con un suelo formativo que es valorado por los medios de comunicación, las editoriales y algunas otras salidas que resultan extrañas pero no lo son tanto. Las auditorías valoran los suelos de formación cultural de alguien que ha estudiado historia. Lo conozco porque vienen muchos alumnos a verme después cuando ya han encontrado trabajo. Creo que es muy importante implicarte, intentar hacer muy bien lo que haces. Tener una formación mediana en algo no te facilita casi ningún trabajo. Si te gusta hay que apostar.
Tanto profesores como alumnos son críticos con la forma en que se esta dando Historia en Bachillerato.
Creo que el enorme problema que hay con los diseños curriculares de Bachiller es que hay una ingente cantidad de contenidos de todas las asignaturas y no hay una jerarquía respecto a lo que es más o menos importante y cuando se establece es muy discutible. La historia está perdiendo batallas frente a otras asignaturas. Conozco la enorme cantidad de contenidos que se intenta hacer estudiar a los niños en ESO y Bachillerato. No hay una jerarquía de conocimientos, parece todo importante. Lo realmente importante es la base espacial y cronológica, que la evolución de las épocas este clara, que se vean los cambios sociales de una forma progresiva.. Se prima mucho la contemporaneidad. Entiendo las razones, pero se pasa de un plumazo por la historia medieval, la historia moderna está llena de tópicos… No hay manera de arrancar los tópicos de los manuales.
¿Hay una dificultad política a la hora de dar Historia?
El problema de la fragmentación de los contenidos en 17 programas distintos de historia en función de la Comunidad donde se estudia dificulta las cosas. Al alumno le cuesta verse como ciudadano de un país, de una nación, de un estado, de Europa… Esa ultrajerarquización en realidad no se da y le cuesta mucho a los alumnos entenderlo.
El estudio de la historia cambia constantemente en función de la ideología del momento. ¿Es esto bueno?
El historiador siempre está condicionado por la época en la que vive. Otra cosa es lo que se debe pedir a un historiador: que tenga un método científico, que se acerque a las fuentes de manera correcta, que haga un trabajo de prospección no subjetivo, que lo busque todo… No es bueno aislarse.
¿Cree que el auge de la novela histórica ha beneficiado a la Historia?
Si sirve para despertar un interés, y el que lo lee lo hace desde un punto de vista lúdico, no hay ningún problema. Lo importante es quién aplica el filtro. El lector de este tipo de libros debe saber que está leyendo una novela, no Historia.
¿Qué aportan estos grandes trabajos académicos, como el Diccionario Biográfico, que no podamos encontrar en la Wikipedia?
El procedimiento de Wikipedia es apasionante pero la garantía respecto a lo que en ese tipo de publicaciones pueda existir no es la garantía científica de alguien que trabaja profesionalmente en algo así. Cada voz está firmada por alguien que se hace responsable de lo que escribe. Hay una distancia respecto al filtro profesional abismal. No tiene nada que ver.
¿En que pueden ayudar los historiadores en el conflicto surgido a raíz de la Ley de Memoria Histórica?
Hay una cuestión conceptual. La memoria no es historia. La memoria es subjetiva y personal. La memoria colectiva es peligrosa y no es historia. Son conceptos distintos y es difícil hacerlos casar. Son conceptos casi antagónicos. A quién se le haya ocurrido no puede ser historiador. Hay que saber lo más posible de cada época y aclararlo todo, pero esa expresión de la historia como juez es algo que siempre me ha dado mucho reparo. El trabajo del historiador es entender, analizar y extraer, justo lo contrario de la memoria.