CARRERAS
Filosofía
Última actualización 02/02/2009@17:07:29 GMT+1
Juan Fernando Sellés es doctor en filosofía y profesor de la Universidad de Navarra, la misma en la que se licenció. Allí conoció a su maestro Leonardo Polo con el que aprendio a valorar la obra de Aristóteles.
¿Por qué decidió estudiar Filosofía?
En el Bachillerato me gustaban las letras en general, la Historia, el Arte, la Literatura, etc., pero cuando topé con la Filosofía me di cuenta que esta materia aportaba conocimientos más profundos. Vi claro que era mi vocación profesional; algo así como una llamada divina. Jamás he dudado de ella, siempre he ahondado, y sigo haciéndolo en la medida que puedo.
¿Cree que, actualmente, a los jóvenes les interesa la filosofía?
Sí, sin duda, si se les educa bien, quieren aprender y no están obcecados por pasarlo bien de modo fácil en el momento presente. La filosofía llega enseguida a los jóvenes –y menos jóvenes– que tienen grandes ideales a largo plazo, a quienes saben templar sus emociones sensibles con la verdad y la virtud y no se dejan arrastrar por esos sentimientos pasajeros respondiendo en bloque y desmesuradamente ante estímulos de realidades poco relevantes. De otro modo, llega fácil a los jóvenes inconformes con el común patrón de actuación que ofrecen las diversas movidas grupales de diverso tipo y los modelos usuales que se proponen en los medios de comunicación. En cambio, a los que se dejan llevar por las diversiones de masas, la filosofía no les toca, pues están inmaduros y se puede decir que son poco jóvenes, pues es distintivo de la juventud el lanzarse, la entrega, la generosidad, las grandes aventuras que comprometen de lleno.
¿Qué piensa que puede aportar la filosofía a nivel personal a los jóvenes?
La filosofía, bien planteada y vivida, es la mejor ayuda natural humana para descubrir el propio sentido personal, el de la realidad creada e increada.
Y hablando a nivel profesional, ¿qué trabajos pueden encontrar aquellos que se decidan por hacer esta carrera?
¿Trabajos? Pues los duros, los más constantes y difíciles, porque respecto de pensar a fondo, cualquier otro trabajo es descanso. Con todo, durante la carrera se disfruta mucho, porque –si la Facultad en la que se estudia cuenta con buenos profesores– los maestros nos van llevando, nos enseñan a pensar y a vivir, porque la teoría –como decía Aristóteles– es la forma más alta de vida. Durante ese periodo se fraguan unas directrices personales que no se abandonan nunca. Luego, viene la dureza práctica de las salidas profesionales. Durante esta andadura, hay que contar con que, de ordinario, no se encontrará el trabajo que se busca ni a la primera, ni a la segunda... Un buen consejo durante ese periodo es seguir estudiando mientras se pueda, con becas u otras ayudas, y eso durante el mayor tiempo posible. El estudio personal también se puede compatibilizar con trabajos de tiempo parcial como profesor en colegios, institutos de enseñanza media, lo cual es un rodaje estupendo, y que se echa en falta en los profesores universitarios que no han pasado por esas otras aulas.
¿Y si al final se tiene que encauzar por trabajos de dirección, empresariales, etc.? Ese trabajo lo desempeñan mejor los humanistas que los científicos o técnicos. De modo que también se puede reconducir el saber filosófico hacia esos derroteros. Lo que es claro es que la formación de fondo recibida otorga una impronta que no se pierde nunca, y que pertime encarar los nuevos problemas y trabajos de acuerdo con ella.
La filosofía no es uno de los temas que más preocupen a la gente actualmente, ¿qué opina de esta situación?
En primer lugar, que seguramente la culpa de esa crisis la tengan los propios que se dicen filósofos, pero que en realidad no lo son, sino que son más bien trabajadores rutinarios de la filosofía o tal vez sofistas retóricos más duchos en persuadir los afectos de la gente que en ayudar a descubrir personalmente verdades de peso y en hacerlo agradablemente. Por eso tales profesores no arrastran a los alumnos hasta comprometer su vida, pues les falta, como los alumnos dicen, convencimiento, amor a la verdad, garra, compromiso. Otra parte de culpa la puede tener el estado generalizado de bienestar de nuestra sociedad, que mira a los bienes útiles presentes superficiales, fáciles de conseguir y placenteros.
La gente dice que la filosofía es una carrera de vocación, ¿piensa que es así?
Sin duda. El que no la tenga, por favor, que no la siga, pues será infeliz en su desempeño y hará mucho daño a los demás.
¿Cuáles son sus filósofos más admirados?
El primer filósofo admirable es, a mi modo de ver, Aristóteles. Sorprende que en las condiciones de su época y con los medios culturales disponibles, descubriese tan grandes hallazgos en las diversas ramas de la filosofía y pusiese orden entre ellas. Los clásicos inspiran, porque buscan la realidad tal como es con todas sus fuerzas posibles. Otro, al que he tenido ocasión de estudiar bastante es Tomás de Aquino, el mejor comentador aristotélico de todos los tiempos, que añade otros descubrimientos capitales sobre los encontrados por el pensador griego. El tercero es mi maestro Leonardo Polo, no sólo porque sus cursos y publicaciones sean de inspiración clásica, aristotélica, o por ser un profundo conocedor de la entera historia del pensamiento occidental en sus autores capitales y sus y obras más relevantes, sino sobre todo por su genialidad, un gran don personal suyo.